Su mensaje resuena con fuerza en la actualidad, recordándonos la importancia de la educación y la ciencia. Es un faro eterno contra la intolerancia y la oscuridad.
En los anales de la historia, pocas figuras brillan con la intensidad y el trágico destino de Hipatia de Alejandría. Ella se erige como una figura emblemática, un faro de conocimiento en un mundo al borde de una transformación radical. Su vida y obra resuenan aún hoy con una profunda relevancia.
Hipatia nació alrededor del año 350 después de Cristo, en una época de grandes cambios y tensiones en el Imperio Romano. Su lugar de nacimiento fue la vibrante y cosmopolita ciudad de Alejandría, en Egipto, un centro neurálgico de la cultura y el saber.
Alejandría era entonces un crisol de civilizaciones, hogar de la legendaria Biblioteca y del Museo, instituciones que atraían a los más grandes pensadores de la antigüedad. En este ambiente propicio, Hipatia comenzó su extraordinaria trayectoria...