En el episodio 24 del podcast hablábamos sobre los soñadores, los emprendedores, los empresarios y los gestores profesionales. En este episodio, definíamos lo que era cada figura desde el punto de vista empresarial y establecíamos el proceso de evolución desde un sueño a una gestión eficiente.
Dentro de este proceso de transformación establecíamos que un emprendedor es capaz de generar soluciones innovadoras para los problemas ya existentes y de crear realidades nuevas que modifican hábitos, formas de consumo y, en general, marcos de actuación.
Así mismo, establecíamos como principal diferencia entre la figura del emprendedor y la del empresario, en que este último entiende las implicaciones económicas del proyecto, las interpreta y desarrolla, dotando de recursos económicos y financieros al proyecto y asumiendo los riesgos. En este momento el emprendedor comienza a ser empresario.
Por último, afirmábamos que el gestor profesional genera sistemas que producen resultados, enfoca los proyectos dotándoles de lógica económica y orienta a la organización hacia la eficiencia y la productividad.
En todo este proceso, hay un momento relevante. Un momento en que el proyecto toma forma concreta. El momento en el que se constituye la sociedad y se aportan los recursos económicos y financieros que permitirán el desarrollo del proyecto.
Generalmente, este proceso de transformación de una idea en una estructura económica y mercantil, se realiza con la aportación de nuevos medios y recursos a la nueva sociedad. Sin embargo, existen otras fórmulas de comenzar un nuevo proyecto, una nueva sociedad, que no pasan esta aportación de nuevos recursos.
Concretamente me estoy refiriendo a las dos principales:
La escisión, total o parcial.
La segregación.
Prescindiendo de los conceptos jurídicos, podemos definir, de forma muy resumida, a la escisión y la segregación como la separación de parte de los activos y en su caso pasivos de una sociedad para generar una o varias nuevas.
La principal diferencia entre la segregación y la escisión reside en que, en el primer caso, las participaciones o acciones de la nueva sociedad las asume la sociedad segregada y en el caso de la escisión son los socios de la sociedad escindida los que las reciben.
Otra diferencia relevante entre la escisión total y la escisión parcial o la segregación se encuentra en que, en el primer caso, la sociedad escindida desaparece mientras que, en el resto de los casos, todas las sociedades tienen continuidad económica y jurídica.
La escisión y segregación de sociedades es muy recomendable en los casos de una sucesión empresarial no integrable o en todos aquellos casos en los que concurran las siguientes circunstancias:
Se generen mejoras organizativas, oportunidades de negocio o eficiencias en la utilización de los recursos por el redimensionamiento de las sociedades.
Existan discrepancias societarias en la gestión y desarrollo de las distintas secciones o ramas de la empresa.
Existan cambios en la regulación o en el contexto socio-económico que requiera separar actividades de forma que estas no se identifiquen unas con otras.
En procesos de desinversión y salida de sectores o industrias.
Por separación para el desarrollo de distintos proyectos, objetos sociales, áreas geográficas... en los que requiera la redistribución de los recursos de la empresa.
Como alternativa a la disolución y liquidación de una sociedad.
Como consecuencia de la culminación de un proyecto de Spin-off.
Para el aprovechamiento conjunto de una imagen, de un fondo de comercio, de recursos, de un know-how, en proyectos que van a variar posteriormente en su orientación.
En todos estos casos y bajo estas fórmulas, el paso de emprendedor a empresario no pasa por comenzar desde cero, sino que pasa por "desenganchar vagones" para engancharlos a otras máquinas y tomar otras direcciones.
Cuando te encuentres, por lo tanto, comenzando o reorientando un proyecto, considera si este puede tener mayores oportunidades a través de estas fórmulas y, en cualquier caso, mantenlas presentes porque, muy probablemente, puedan serte de utilidad a lo largo de todo tu proceso como empresario y gestor profesional.