Algunas especies de árboles pueden vivir durante siglos, lo cual puede ser un problema porque las plantas no pueden levantarse y moverse cuando las condiciones ambientales se vuelven desfavorables. Además, al menos en teoría, las especies longevas poseen tasas de evolución menores que las de vida corta, pero ese no parece ser el caso para algunos de esos árboles longevos que son capaces de adaptarse a las condiciones locales variables.