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Pregúntate, muy seriamente, cuál es la sensación que tu MARCA genera. ¿Es estatus lo que les das? ¿O… la constante solución de problemas? ¿Es la facilidad de su uso? ¿O es el crecimiento que provocas en las personas?
Ahora, antes de que determines cuáles son las sensaciones que tu MARCA genera en el exterior, pregúntate lo siguiente:
¿Qué es lo que te inspira de tu MARCA? Y ¿Qué puntos de identificación tienes con tu propia marca?
La admiración de tus clientes y colaboradores es importante para ti, ¿cierto?
Pues déjame te digo que en tanto no respondas a estas dos últimas preguntas, dudo mucho que lo hagan. Y no, no te quiero molestar.
Lo que pasa es que a lo largo de los años he visto cómo empresarios y emprendedores, creadores de MARCAS que podrían trascender, dedicarse única y exclusivamente a obtener ingresos, olvidándose de la inspiración e identificación con sus propias MARCAS.
Dime, ¿cuánto te está pagando el MERCADO por olvidar tus sueños? ¿Por dejar de lado el cariño que tenías por tu creación?
Allá afuera hay empresas y proyectos que tienen todo lo necesario para ser exitosos en el marcado, con gran potencial para diferenciarse de la competencia y sobre salir en su segmento y seguro entre ellos se encuentra el tuyo, pero existe un factor que les impide despuntar.
¿Cuál es?
Esta semana he tenido siete reuniones con personas que quieren dar el salto de ser una empresa que compite por precio o calidad a una convertirse en una MARCA. Te diré que todos y cada uno de ellos, me han contado el gran esfuerzo que han puesto en crear sus proyectos y en ponerlos en marcha. Dos de ellos son proyectos nuevos, cuatro ya tienen un par de años en el mercado y solo uno tiene más de cinco años con su negocio.
Sin importar cuánto tiempo tienen (por decirlo de alguna forma) al aire, lo que tienen en común es que han intentado de todo: estrategias de marketing, formaciones, publicidad online y en el mundo físico, redes sociales, sitio web, landing pages, etc. El paquete completo, pues. ¿Entonces, qué sucede?
Dale play y entérate.
La confusión del día a día no requiere de mensajes genéricos y tópicos que suenan bonito pero que carecen de valor. Lo que se requiere es de genuino interés y solución de las necesidades de quienes te siguen.
Usar frases como es momento de, en tiempos de crisis, ahora más que nunca, me recuerda mucho la fábula de la hormiga y la cigarra. Esa en la que la hormiga se la pasa trabajando para cuando llegue el invierno, mientras la cigarra deja pasar días y felices noches tumbado sobre su espalda.
Y creo que esa fábula la están viviendo cientos de empresas y emprendedores que han visto afectados sus negocios por el parón económico al que estamos sujetos.
Al día de hoy aún escucho mucho esta frase: Tu marca tiene que crecer con tus clientes. Y no es que le falte razón pero ha dejado de ser una verdad. Las MARCAS que el día de hoy están creciendo al ritmo al que crecen sus clientes ya se han quedado rezagadas.
Es muy simple. En estos tiempos, los consumidores cambian constantemente. Sus aficiones, aptitudes e intereses van de un lado a otro cuando no se logra retener su atención. Y el problema no es la atención. El verdadero problema es que las MARCAS no están logrando contactar con las emociones de las personas a las que se dirigen.
Un buen precio, excelente calidad, servicio inmediato e incluso innovación es lo mínimo que se espera de las marcas. Es decir, han dejado de ser estrategias de mercado. Y estoy de acuerdo. Hoy cualquier marca, nueva o experimentada, que se presenta ante los clientes sin estos cuatro factores no tiene cabida en el mundo.
Por eso, crecer al ritmo de tus clientes ya no es suficiente. ¿Entonces cómo dar impulso a tu MARCA para que no solo permanezca en el mercado sino que genere relaciones de largo plazo con tus clientes?
Aquí te lo digo.
SIN UNA COMPLETA CULTURA DE MARCA, TAN SOLO QUEDA PELEAR POR PRECIO.
Los empresarios y empresas que no tienen claridad sobre los diferenciadores de su MARCA, recurren a atributos de los que todo el mundo habla: precio, calidad, servicio e incluso innovación.
Seguro has escuchado o dicho frases como: tenemos la mejor calidad, contamos con un servicio excepcional, los mejores precios del mercado.
Y recurrir a estos atributos te ayudará a conseguir compradores, pero no clientes fieles dispuestos a invertir en tu gran proyecto.
Los compradores se dedican a buscar empresas que les ofrezcan más por un menor precio. Y así es como se gestan las guerras de precio. Una estrategia fácil de seguir, pero muy riesgosa en el mediano y largo plazo.
Precio, calidad y/o servicio no son diferenciadores de MARCA. Son solo elementos necesarios para que cualquier empresa o proyecto sobreviva.
Lo estamos viviendo como nunca antes. El precio de productos/servicios no esenciales para la supervivencia ha dejado de importar, porque caro o barato, no hace diferencia.
El servicio es ahora un mandamiento para todas las empresas, la calidad siempre debió estar y la innovación, bueno, se han fabricado respiradores y componentes con impresoras 3D.
Precio, calidad, servicio e innovación son componentes básicos de cualquier negocio. Han dejado de ser (si es que alguna vez lo fueron) diferenciadores de MARCA.
La realidad nos ha dado una buena bofetada y en todos los sentidos, era necesaria.
Estamos tan acostumbrados a creer que tenemos control sobre lo que sucede, que cuando se presenta algún escenario que no podemos dirigir, tendemos a pensar que todo es un caos. Y todo pareciera indicar que es así, pero si nos detenemos y miramos bien, podremos apreciar el panorama tal cual es sin ponerle o quitarle atributos de acuerdo a lo que hemos aprendido o a lo que queremos.
Sería maravilloso dejar de lado el “hacer” y comenzar simplemente a SER.
Cuando simplemente somos (como personas o como marcas), las virtudes que tenemos se engrandecen y naturalmente, realizamos acciones que benefician a muchas más personas de las que creemos.
Así que por favor, permítete a ti y permítele a tu MARCA experimentar el descontrol sin querer transformarlo. Más bien, quédate en calma y deja que sean tus virtudes las que te guíen en estos días para que tus acciones provengan de un genuino interés por aportar cosas buenas al mundo sin la intención oculta de querer hacer leña del árbol caído.
Hoy te quiero compartir algunas recomendaciones y tips para que tu MARCA resienta menos el efecto de las medidas sanitarias que se están tomando alrededor del mundo debido al COVID-19. Consejos para que la cuarentena, cierre de negocios y parón económico no sea tan grave.
Por favor, quítate de la cabeza que una MARCA PODEROSA es sinónimo de fama y de miles de likes.
Antes de disfrutar de las mieles que te brinda la fidelidad de tus clientes, es decir, ingresos, reconocimiento, etc., es necesario que primero con el cariño, respeto y admiración de las personas que colaboran contigo y después con la lealtad, adhesión e incuso amistad de tus clientes.
Te digo esto porque todos los días, sí, todos los días me encuentro con emprendedores y directores de marketing preocupados por la baja reacción que tienen sus publicaciones, vídeos y contenidos en general en sus redes sociales. Y lo que pasa es que por lo general cometen alguno de estos 3 errores... dale play para saber cuáles son.
Nos han enseñado que competir es bueno, pero en términos de MARCA cada vez es más importante COMPARTIR y dejar la competencia de lado.
Las empresas que compiten están sumidas en una batalla interminable que tiene como principales armas el precio, las promociones y los regalos. Y, nada bueno puede resultar de ellos.
Las MARCAS, las verdaderas marcas, saben que compartir es la mejor forma de mostrar a sus seguidores que sienten aprecio por ellos, que lo que les preocupa es su bienestar y no solamente su dinero. Incluso, esas marcas están dispuestas a compartir con otras marcas porque saben que cada una de ellas tiene un horizonte distinto, virtudes inigualables y el gusto por mejorar la vida de las personas.
Nunca olvides esto.
Las empresas, compiten.
Las MARCAS, las verdaderas MARCAS, COMPARTEN.
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