Más de seis décadas lleva el bloqueo estadounidense haciendo sufrir a los cubanos y los daños económicos a precios corrientes que se han contabilizado superan ya los 144 mil millones de dólares.
Pero, ¿Cómo afecta el bloqueo a cada sector de la economía cubana y de qué manera incide concretamente en la vida al interior de las familias?
Son muchos los ejemplos que aparecen a diario, entre ellos: la imposibilidad de realizar contrataciones en territorio norteamericano, teniendo que acceder a mercados más lejanos, lo cual encarece todo el proceso.
Es también un obstáculo que muchos bancos y proveedores han rechazado trabajar con Cuba pues temen a las inmensas multas y sanciones que están estipuladas en la política de bloqueo a nuestro país.
En el bloqueo es horizontal, como trabajadores, consumidores y pueblo cubano, esta política restringe nuestras facilidades de desarrollo y de una vida confortable.
No poder recibir remesas de familiares en el exterior, no poder exportar e importar libremente productos y bienes, son ejemplos concretos que evidencian daños a la familia cubana.
Tampoco los cubanos pueden heredar bienes que dejan sus familiares en Estados Unidos, puesto que no pueden ser adjudicados y el dinero es colocado en una cuenta bloqueada a la que solo le es posible acceder si emigran a ese país.
En medio de la pandemia el bloqueo se ha recrudecido. Cuba se ha visto privada de comprar insumos médicos indispensables para tratar la enfermedad e incluso, han sido muchas las trabas para recibir donaciones de países amigos.
Las cosas malas dejan enseñanzas, Cuba no está sola y el próximo 23 de junio la comunidad internacional será testigo una vez, aunque es fácil predecir que el cerco se mantendrá.
El Gobierno de Estados Unidos utiliza falsedades y calumnias como pretexto para intensificar su agresión contra Cuba, pero ni amenazas ni chantajes nos arrancarán la menor concesión política.