Las palomas son reconocidas mundialmente como símbolos de paz; sin embargo, ellas con frecuencia son víctimas del abuso animal.
Apedreadas, sacrificadas, cazadas con trampas que las lastiman o expuestas a condiciones inhóspitas, son algunos de los maltratos referidos por quienes velan por una crianza sana de estas especies de aves empleadas desde milenios como mensajeras y admiradas como anuncio de tiempos mejores.
Conocidos como colombófilos, los criadores de palomas para competencias deportivas de vuelos a mediana y larga distancia; así como para la entrega de correspondencia, ven con beneplácito la promulgación de la Ley de protección animal, promulgada recientemente en Cuba.
Estos especialistas opinan que la misma servirá de base para penalizar a quienes atentan contra el bienestar de cualquier especie, sea salvaje, de corral o afectiva; aún hasta aquellas destinadas a pruebas en laboratorio.
Ernesto Blanco Pereira, inició desde muy joven como colombófilo y el amor por las palomas se ha ido transmitiendo a sus pequeños.
Blanco Pereira también cuenta cómo sus crías cuando compiten resultan blanco de cazadores furtivos y de los llamados buchoneros, quienes actúan impunemente.
Otro colombófilo con más de treinta años de práctica es Alberto Materson, quien también resulta afectado por el abuso contra sus palomas.
La presencia de palomas volando libres por el cielo de la Habana Vieja o presentes en las fuentes de sus parques es una imagen que debería ser parte del disfrute de los transeúntes, pero que pudiera desaparecer y ser parte del pasado, si no se protege a esta especie como lo hacemos con otras mascotas más cercanas.