Volvimos a charlar con Sarasua y volvimos a disfrutar de sus reflexiones y su buen humor. Recién cumplidos los 87, está ordenando algunas acuarelas para poder alocarse de nuevo. El gouache será, seguramente, el que refleje el otoño en sus pinceles. "Necesito tener todo bien organizado para luego alocarme. Si no hay locura, no hay nada. La vida es aburridísima". Hace poco conversó con su nieto, después de varios años, y también le habló de su visión de la vida. "La vida es una aventura rarísima, un cúmulo de casualidades. El hombre es el único animal que sabe a los 10 años que va a morir. La vida no tiene sentido". Su nieto tiene 17 años y si le contó estas cosas como a nosotros, entre risas, seguro que lo disfrutó. "No hay que tomarse la vida demasiado en serio" concluyó, mientras recordaba la sabiduría de la gente sencilla de los pueblos con los que tanto ha aprendido.