Se definió como un aldeano que nació en uno de los pueblos más pequeños del valle. Hay gente que, al subir a su pueblo, Tartalés de los Montes, le ha llegado a decir que ese camino casi obligaba a ser escultor. Carlos Armiño pasó, por fin, por nuestra emisora y recordó aquellas declaraciones que, hace un par de años, recogió la prensa provincial: "El arte puede salvar a los pueblos, generando empleo o atrayendo al turismo". La presencia de 15 de sus obras en Valdivielso, a lo largo del GR-99, le ha devuelto a la actualidad. "Son obras concebidas para estar en la naturaleza" afirma. Preguntado por la elección de la ubicación de cada una de ellas, dice que es el inconsciente en que ha determinado su sitio. Se ha acordado mucho en estos días de cómo sus abuelos le hablaban de la importancia de los molinos que, junto al Ebro, eran tan importantes en otro tiempo. De alguna manera, el arte contemporáneo se hermana así con la tradición, a través de esta exposición.