Este año, los amigos de Ahedo del Butrón no se habían dejado ver por Valdivielso. Siempre imprescindibles en nuestra ruta del cuentacuentos, este verano faltó la disculpa. Sin embargo, ayer Samuel nos llamó y propuso venir con su viola, acompañado de violín y contrabajo. Pablo, violinista, estudia con él en Graz (Austria) donde han pasado el confinamiento. Darío, viejo conocido, nos ha presentado a The Machetazo, su grupo de jazz, y ha hecho sonar de nuevo su contrabajo en RV . Ahora, henchido de amor. También, su prima, María Sedano se apuntó. Dijo que su amiga Lucy tenía cosas hermosas que contarnos de su trabajo en Palestina con un coro de niños. Un adagio de Mozart, un tango o una nana griega no suenan todos los días en directo en una emisora de radio. Total que este domingo, el último de agosto, ha sabido a fiesta, música, cultura y alegría. Todo eso que en estos tiempos cuesta más juntar y encontrar en el pueblo. Un hermoso final de verano. Gracias, amigos.