Muchas cosas se han dicho sobre este tema, y todas se han sobre
exagerado o sobre simplificado. Todos sabemos ya que hay que
beber 2 litros de agua al día, o los ocho vasos famosos. Es cierto,
el agua es una cosa muy simple, y resulta fácil admitir que es
buena y que hay que beber más de lo que habitualmente
bebemos.
Pero, en realidad, el agua es algo mucho más que sólo eso. En
su composición y en su estructura molecular, se encuentra una
auténtica maravilla de la naturaleza.
No es solo cuestión de si bebemos la cantidad suficiente, es
mucho más, es una meditación del agua lo que debemos hacer.
Porque en ella se encuentra la materia más abundante del
universo y principal fuente de energía de nuestro astro rey, el
hidrógeno, junto con el gas que permite la vida aquí en nuestro
hogar, la tierra, el oxígeno, en un baile cuántico de atracción
permanente para formar la molécula más pequeña de cuantas
existen pero sobre la que se asienta lo mas grande, la vida.
Si a algo debemos adorar como sustentador de nuestra vida es
al agua, y por ello la forma de acercarnos a ella debe de ser
diferente. El agua no debe tomarse de cualquier forma, ni a
cualquier hora ni en cualquier cantidad.
Como no es mi intención extenderme disertando sobre
propiedades del agua que se adentrarían más en terrenos
metafísicos que médicos, paso a resumiros algunos consejos
sobre cuando, cómo,cuanto y dónde debemos beber agua.