La tribu se juntó en la cueva de Toba para escuchar las historias que traía el chamán. Y apareció Bernstein, beethoveniano de pro, del que este año se ha celebrado su centenario. Beethoven compuso para el pueblo, para viejos y jóvenes, para los que sabían de música y para los que no. Beethoven compuso para la gente y eso le hizo inmortal. Enrique de la Peña, el chamán , nos regaló el 4º movimiento de la 9º sinfonía comentado con la pasión de quien sueña con ser el timbalista de la orquesta. Hace 39 años esa obra, dirigida por Bernstein, sonó a los dos lados del muro de Berlín recién caído. Es un himno a la libertad, también a la alegría de los libres. Decía Enrique en su presentación que Toba es un paradigma de la libertad. Paradójicamente, un sitio despoblado convertido en baluarte de la libertad. Después llegó Marcela, la pastora cervantina, con su alegato contra los que mandan o pretenden mandar.
Brindamos con alegría por los presentes, también por los ausentes. Y por el año nuevo.