En ocasiones, pienso que entre mis pocas cualidades está la de saber entrevistar. A veces, el entrevistador solo tiene que escuchar. Mirar a los ojos de entrevistado y dejarle hablar. Si acaso notar como a él también se le humedecen los ojos mientras relata su historia. Hemos empezado hablando de arte, de esa que es su mayor pasión. Se ha colado su padre, terrateniente de Alepo, que le ayudó a ser artista. Valdivielso y Sarasua han servido para compartir admiración. Llegó a España en 1970, con 19 años. Valencia, Barcelona o Bilbao han sido algunos de sus destinos. Se enamoró de Purificación, su mujer, y aquí se quedó. Tuvieron una hija y ,curiosamente, ellas, años después, se fueron a vivir a Siria, mientras él seguía aquí. La crisis le hizo volverse a Alepo meses antes de que estallara la guerra el 15 de marzo de 2011. Se podía haber ido, ellos tienen nacionalidad española, tenían dinero, pero decidió quedarse con los suyos. No podía imaginar lo que le esperaba. Pasó tres años en su casa sin poder cruzar el umbral de la puerta, cada día su hogar asaltado por unos u otros. Cada día cayendo misiles a su alrededor. En ese tiempo no dejó de pintar en el desván de su casa. No puedo transcribir lo que me ha relatado, hay que escucharlo. Su historia, por encima de todo, ha sido un alegato contra la guerra, contra todas las guerras. Las que fueron, las que son, las que serán. Abdul hace crítica de arte en medios árabes, lo hace por amor. "Dejad de vender armas - pedía - Recordad cuando los españoles huían de la guerra". Sigue pintando, menos de lo que querría porque su pensión no le permite grandes dispendios. Él se hace sus lienzos. Dice que les han robado los sueños pero sigue creyendo en que en el futuro podrá haber vida en Siria, sin venganzas. Hace 7 meses llegó a Medina y está feliz. Se ha cruzado con gente maravillosa....En estos 17 años he hecho muchas entrevistas. Hay unas cuantas que para mi son inolvidables. A esa lista tengo que añadir hoy la conversación que hemos tenido con Abdul Kader Al Khalil. Solo puedo agradecerte, Abdul, todo lo que hoy nos has contado. Nos hemos emocionado más de una vez. Esta es tu casa, amigo.