Belén e Hipólito son parte de la mucha gente que hemos conocido gracias a la lucha contra el fracking. La pasada semana pasaron por nuestro estudio para hablar de la entrega de 7.850 firmas a la ministra de Medio Ambiente y al Presidente de la Junta de Castilla y León Juan Vicente Herrera en oposición al sondeo exploratorio Bricia-1, situado en medio del Parque Natural Hoces del Alto Ebro y Rudrón. Pero la conversación nos llevó a "aquellos largos verano de la infancia" que pasaron por estas tierras. A descubrir cómo se convirtieron en repobladores, hace unos años, una en Arreba y otro en Crespos. Y de cómo, una vez aquí, se enamoraron. También apareció la madre de Belén y su pandereta, ella salió con 16 años de Arreba y cuando volvió, más de 60 años después, y pese a no haberla vuelto a tener una en sus manos, la sabía tocar igual. Curiosamente, teníamos archivadas un par de canciones de Lupe, de cuando vimos a Yesca en Crespos. En la conversación también surgió el abuelo Serapio, al que de niño, con 8 años, se llevaron de barquillero a Madrid y que un día, enfadado, se volvió andando. Tardó una semana en llegar a su pueblo... Años más tarde pasó por el penal de Valdenoceda y compartió el horror con las gentes del sur. La abuela bajaba en burra, una o dos veces al mes, para llevarle un pan que ella había cocido. También Hipólito recordó sus tiempos jóvenes, cuando siendo piloto de aviones caza sobrevolaba las Merindades. La vida y sus vueltas.