Hace dos meses estuvimos en Sevilla, en la asamblea de REMC, y aprovechamos un rato libre para visitar a Carmenchu y Enrique. Ella de Quecedo, él sevillano, los dos buenos amigos de nuestra radio. Aquella visita me hizo recordar el día en que, micrófono en mano, nos conocimos. Era el verano del 2008 y, además del valle y de la capital hispalense, hablamos de su vocación de maestros, de su pasión por la enseñanza. Se conocieron en La Campana, pueblo sevillano donde estaban destinados. Carmenchu antes había sido la maestra de Santaolalla. Enrique después estuvo en el colegio de las 3.000 viviendas durante 22 años. Ahora que se sigue hablando mucho de cómo educar mejor, escuchar sus palabras resulta más necesario que nunca.