Al escuchar este sonido casi de cristal, mis recuerdos me han llevado hacia una antigua ciudad bañada por el mar que en su dolorosa decadencia atesora en su interior algo que es eterno: Belleza. Hay que buscarla, en ocasiones casi descubrirla… pero otras veces sencillamente te la encuentras.
Te la encuentras sentada sobre un viejo cajón, en la acera de una calle muy gris. Recuerdo que era casi perfecta y con la mirada anclada muy lejos, no sé bien si intentado vislumbrar un más que futuro incierto o sabiéndose ya prisionera de su irrepetible pasado.
Nápoles. Bella.