Cobró vida hace ya muchos, muchos años a través de ingenio, tinta, papel y pluma y desde entonces todos los días de Difuntos atraviesa su reino de sombras, de mármol y caminando sobre un lecho de hojas secas llega hasta nosotros. Que nadie piense por ello que es persona vieja, que nos llega de un mundo ya lejano, que los versos que recita tan solo son palabras… Escuchen:
“Por dondequiera que fui
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí.”
“A quien quise provoqué,
con quien quiso me batí,
y nunca consideré
que pudo matarme a mí
aquel a quien yo maté.”(*)
Da un poco de escalofrío, muy propio de Difuntos, la sensación de oír hablar del presente a una sombra llegada del pasado.
Siglo XXI.
(*) Fragmento de Don Juan Tenorio drama romántico en dos partes publicado en 1844 por José Zorrilla.