Penetremos en este Mar de Sonido, sin saber qué extraño conjuro deja, seguros de que después nos sentiremos menos perdidos…
“nunca sabré que espero de él,
ni que conjuro deja en mis tobillos
pero cuando estos ojos se hartan de baldosas
y esperan entre el llano y las colinas
o en calles que se cierran en más calles
entonces sí me siento náufrago
y sólo el mar puede
salvarme.” (Mario Benedetti)