Cuando el Sol y la Luna se encontraron por primera vez comenzaron a vivir una apasionada historia de amor. Nuestro Mundo no existía. Al crearlo el Sumo Hacedor decidió que el Sol iluminaria el día y la Luna la noche. Inmediatamente supieron que jamás volverían a encontrarse. El Sol ardía de pasión por Ella y la Luna brillaba añorando Su calor. Al verlos El Sumo Hacedor decidió que ningún Amor sería del todo imposible y entonces…
Cada mucho, mucho tiempo verás que el Sol se reclina sobre la Luna, la cubre y comienza a amarla. Son apenas unos minutos, unos instantes muy breves en los que no debes mirar al cielo ya que el brillo de su amor es tan grande que tus ojos podrían cegarse para siempre.