¿Quién duda que Ana Herminda Acosta Hechavarría es una mujer de armas tomar? Claro, para ella sus implementos de guerra no son fusiles ni municiones, sino los que le sacan frutos a la tierra, leche a las vacas y otros renglones alimentarios.
Y así ha sido por casi cuatro décadas de constante andar por los cañaverales, detrás de los animales, en los surcos, y también en la comodidad de su hogar, en la Cooperativa de Créditos y Servicios Victoriano Martínez, de la comunidad de Vega Nueva, en el municipio de Jobabo.
Ella es una hermosa campesina de alma y de cuerpo, ya con las arrugas que indican el paso del tiempo; pero, con voz dulce y firme; y con recuerdos que la llevan a aquellos años en los que era dirigente de base de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).