Un toro, luego de su sacrificio, puede ser alimento para muchísimas personas y qué mejor destino que donarlo a los pacientes positivos a la enfermedad Covid-19, esos que permanecen durante varios días en instituciones sanitarias.
Así reflexionó Yemmy Espinosa Suárez, un joven campesino del municipio de Las Tunas, que trabaja tierras en usufructo en la Unidad Empresarial de Base Calixto Sarduy, del poblado de Yariguá. ¡Y tenía razón porque con su valioso aporte fue muy útil!
Yemmy es camagüeyano y hace algún tiempo se trasladó al territorio tunero por una reunificación familiar; con él vinieron sus 67 reses, a las que cuida con esmero pues le garantizan el cumplimiento de sus planes productivos de carne y leche (unos 100 litros como promedio cada día).