Cambios. Climáticos, de humor, de canal, de gobierno, de ropa, de cepillo dentífrico, de dinero, de hora... Hoy nos centramos en el último. Nos centramos en el tiempo. Esa magnitud etérea de la cual somos esclavos. Sometidos indefinidamente a su merced. Hoy nos enfrentamos al mayor de los titanes, a esa manifestación abstracta que nos transporta de lo que éramos hace un instante, a lo que seremos en el siguiente. Y de llegar tarde, de eso también hablamos, malditos impresentables.