Porque el oficio de escribir tiene mérito en la medida en que provoca emociones y sentimientos en el lector, Fernando Pessoa, con su estilo, nos lo reitera.
Olvidar cuando se ama... imposible. Este poema de Carlos Medellín es un recordatorio de la catástrofe que se produce dentro, cuando se pretende olvidar amando tanto.
Charles Bukowski, con su sarcasmo, nos lleva a replantearnos la idea del remordimiento por la omisión... secar en 15 minutos las lagrimillas que deberían dolernos es su modo de evocar la melancolía.
José Saramago escribe prosa y poesía con elocuencia. Escucha este poema bellísimo, porque aunque te sientas perdido siempre te hallarás en tu conciencia... en tus ausencias.
Alguna vez leí que el capítulo 7 de Rayuela le daría el sentido a esa obra de Julio Cortázar, y que la vida no sería la misma si ese pedazo de literatura no existiera. No sé si tanto así. Lo que sí sé es que a todos nos encanta.