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Tengo la fortuna de tener una antología de bellos poemas, entre ellos está este de este poeta español.
Disfrútenlo ♥️♥️♥️
Transcripción:
Tú me miras, amor, al fin me miras
de frente, tú me miras y te entregas
y de tus ojos líricos trasiegas
tu inocencia a los míos. No retiras
tu onda y onda dulcísima, mentiras
que yo soñaba y son verdad, no juegas.
Me miras ya sin ver, mirando a ciegas
tu propio amor que en mi mirar respiras.
No ves mis ojos, no mi amor de fuente,
miras para no ver, miras cantando
cantas mirando, oh música del cielo.
Oh mi ciega del alma, incandescente,
mi melodía en que mi ser revelo.
Tú me miras, amor, me estás mirando.
Regresamos con un bello poema de Nadia.
Pude escuchar una entrevista en el podcast Hablemos escritoras, y la verdad que me pareció una excelente persona y una talentosa escritora.
Que honor leer un poema de ella.
Altolaguirre mencionó a la poesía como su principal fuente de conocimiento.
“Me enseña el mundo, y en ella aprendo a conocerme a mí mismo” dijó así mismo.
Poeta español que, durante la Guerra Civil se exilió y posteriormente vivió en países como Cuba y México, donde continuó desarrollando su actividad literaria.
Su poesía se caracteriza por ser sencilla, musical e íntima, y trata temas como el amor, la soledad, la muerte, la nostalgia y el exilio. Entre sus obras más conocidas están Las islas invitadas, Escarmiento y Fin de un amor.
Volvemos con un poema de la escritora mexicana Nadia Escalante.
Eh aquí la transcripción:
l
Frente a la mesa, los convidados amanecen como brotes en semillas maduras.
Se frotan las palmas
con placidez de aljibe lleno de lluvia nocturna,
viento y jícaras sobre los manteles.
II
Hablan mientras limpian la siega de la historia,
reúnen las semillas, cada una con sus pares,
los despojos con las guijas y los trozos de corteza.
En el altar, las velas, y la aurora, en la ventana.
Estarán aquí
No n el humo de la cocina, en los vasos de agua
hasta que su consejo diluya el insomnio
y su incertidumbre: no repetirás la historia
que haya sido segada por tus ancestros.
III
Hay algo anacrónico en admitir el campo,
la lluvia y las veletas, el hecho del horizonte
y cumulunimbus de árboles vistos desde el cerro;
pero es lo que se abre, como tijeras,
no otro paisaje ni disfraz para un rostro
Acon las arrugas de siempre.
Es lo que corta el cielo
y las horas, se abre camino
Alegando la aprensión,
el cinismo triste, el todavía
Hay algo anacrónico en alimentar a los muertos
cuando vuelven relumbrosos y acendrados para la fiesta,
toman chocolate y se conduelen,
ríen, un poco de nosotros.
IV
Abren y cierran las puertas,
se acomodan en los quicios,
las cortinas y las vainas del árbol
de flores amarillas.
No se irán
hasta que la ropa esté limpia,
los pisos pulcros y los tapetes,
a prueba de ventiladores, hasta que las manos
se habitúen a renovadas disciplinas
y los gestos estén libres de polvo.
Entonces, por el camino de líquenes detrás de la albarrada,
se irán con el aroma del jazmín
y los ruiseñores que parten.
No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tú ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?
Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mí nos separan.
¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?
En mis labios los recuerdos.
En tus ojos las esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.
No sé si es que cumplió ya su destino,
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.
Aún le miro subir, de donde vino,
a la alta cumbre donde ha terminado
su penosa ascencion. Tal ha quedado
estático un amor tan peregrino.
No me resigno a dar la despedida
a tal altivo y firme sentimiento
que tanto impulso y luz diera a mi vida.
No es su culminación lo que lamento,
su culminar no causa la partida,
la causará, tal vez, su acabamiento.
Mi forma inerte grande como un mundo
no tiene noche alrededor ni día,
pero tiniebla y claridad por dentro
hacen que yo, que tú vivamos.
Mares y cielos de mi sangre tuya
navegamos los dos. No me despiertes.
No te despiertes, no, sueña la vida.
Yo también pienso en mí cuando te sueño
y robo al tiempo todas las edades
para poblar mis íntimas moradas
y acompañarte siempre, siempre, siempre.
Poema romántico. ❤️🔥
Que dulzura leerlo. Eh aquí su contenido:
¡Que música del tacto
las caricias contigo!
¡Que acordes tan profundos!
¡Que escalas de ternuras,
de durezas, de goces!
Nuestro amor silencioso
y oscuro nos eleva
a las eternas noches
que separan altísimas
los astros más distantes.
¡Que música del tacto
las caricias contigo!
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