¿Por qué pareciera que, cuando alguien muere, mientras más sufrimos y más rituales hacemos, más demostramos cuánto lo queríamos?
En este episodio hablamos del duelo, de la culpa que a veces se esconde detrás de él y de algo que solemos olvidar: ningún homenaje puede sustituir el tiempo, las palabras y los abrazos que pudimos dar mientras alguien estaba aquí.
Porque el mejor momento para demostrar cuánto quieres a alguien nunca será en su funeral. Será mientras todavía pueda escucharte.