Los destacados aportes nutricionales del brócoli
Es una hortaliza perteneciente a la familia de las crucíferas como el repollo, la coliflor, el rabanito y el nabo. Pero de todas estas, el brócoli es la estrella, ya que posee una mayor riqueza en vitaminas y minerales.
Al hablar de sus propiedades nutricionales, puede considerarse como una de las hortalizas de mayor valor nutritivo, siendo rica en beta-carotenos, vitamina C, ácido fólico y potasio. Todos estos componentes contribuyen al mantenimiento de los tejidos corporales, favorecen la resistencia a las infecciones, colaboran en la formación de colágeno, huesos y dientes, y glóbulos rojos. De su contenido mineral sobresale el potasio, que ayuda al mantenimiento del balance hídrico y el hierro, responsable de una buena oxigenación del cuerpo. En el brócoli se han identificado una serie de elementos fitoquímicos con potenciales efectos en la prevención de diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. Su contenido en fibra es abundante y colabora significativamente a tener un mejor tránsito gastrointestinal.
Su peculiar olor en la cocción, se debe a que es rico en azufre, entre otros minerales, característica que también otorga propiedades antiinflamatorias y mejora los procesos digestivos.
El brócoli se consume desde la época de los romanos y es muy popular en Italia, pero en las últimas décadas, su producción y consumo empezó a incrementarse en el resto del mundo. En Argentina, se puede producir en casi todo el territorio nacional, pero con un mayor desarrollo productivo en la provincia de Buenos Aires.
Aunque se dispone de brócoli todo el año se produce fundamentalmente durante las estaciones de invierno y primavera. Por lo tanto, estamos en uno de los mejores momentos para consumirlos.
Al momento de elegir brócoli, se deben priorizar aquellos con racimos pequeños y compactos, de color verde-morado brillante y el tallo firme y bien cortado. No elegir aquellos que tengan las flores abiertas, estén blandos o de color amarillento.
Una vez en casa, se recomienda no lavarlo, para evitar desarrollo de hongos, y almacenarlo en bolsas de plástico perforadas en la parte baja de la heladera destinada a frutas y verduras por un lapso de tres a cinco días. Si no se refrigera se pone fibroso y leñoso con rapidez, y con el paso de los días, envejece y pierde calidad.
Algunas ideas para sumar brócoli en las comidas pueden ser incorporarlo en preparaciones como budines, tartas, soufflé, omelette, croquetas, salteado con pasta o arroz, ensaladas frías o tibias, pizza, empanadas, en rellenos o gratinados.
Los productores del cinturón verde de Río Cuarto cultivan brócolis de excelente calidad. Aprovechemos esta oportunidad.
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