Continuando la serie de escatología, la Pastora Mary González aborda uno de los temas más difíciles para el corazón humano: la muerte y el duelo. A partir de 1 Tesalonicenses 4:13-18, nos recuerda que como creyentes no ignoramos el dolor de la pérdida, pero tampoco lloramos como quienes no tienen esperanza. La fe no elimina el dolor, pero sí lo transforma: quienes murieron en Cristo no están perdidos, están con el Señor, y su cuerpo espera la resurrección mientras su alma y espíritu ya están en Su presencia. Un mensaje que aclara mitos comunes sobre el estado de los muertos, explica la certeza del regreso de Cristo con voz de mando, voz de arcángel y trompeta de Dios, y nos invita a alentarnos unos a otros con la seguridad de que la muerte, para el que cree, no es una derrota sino un cambio de residencia.