Feminidad Bíblica: La Caída de la Mujer
Génesis 3:1-6, 16-19
1 “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido,[a] y él se enseñoreará de ti.
17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.”
La identidad y valor de cada mujer no viene de que viene de una familia de prestigio, de estudio, que tiene un esposo, o muchos hijos, el valor de cada mujer viene de que ella lleva la imagen de Dios. No es menos que un hombre, es diferente en rango, pero igual en valor y humanidad porque Génesis 1 nos dice en el versículo 27 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.” Vemos que hay géneros que comparten algo, la imagen de Dios, pero que son distintos el uno del otro. Típicamente, el hombre refleja la imagen de Dios en cierta forma: La soberanía, la justicia, la autoridad, la ira de Dios; las mujeres en su paciencia, la ternura de Dios, el amor y el orden de Dios, Dios es un Dios de orden; los hombres no somos tan ordenados, pero las mujeres son más.
Los hombres y las mujeres son diferentes. Todo se revela que somos diferentes, semejantes en la imagen de Dios, pero diferentes en nuestra forma.
Por ejemplo, como hombres, cuando es tiempo de bañarnos entramos con un propósito: bañarnos; para la mujer es mantener la belleza, ¿y cómo sé eso? porque he vivido con una mamá y dos hermanas y ahora vivo con una esposa y tres hijas. Dicen que el 54% de mujeres compran productos nada más para conservar la cara. Bañarme para mí es limpiar el cuerpo, para las mujeres es mantener la belleza, que los rizos duren más, otro shampoo para que ese cabello pintado se quede un mes extra, ¿No es cierto? y no me burlo, pero llevas la imagen de un Dios que quiere que le amamos, Él disfruta ser notado, no tiene necesidad que le amemos, no tiene necesidad de nada ni de nadie, pero la Biblia dice: Una cosa he demandado y contemplar la hermosura de Jehová.
Dios quiere que su hermosura se note. Los hombres tratamos más bien en el nivel de respeto, eso nos importa. La belleza es lo que más les importa a las mujeres. Cuando son niñas quieren que su papi les diga: “La hija que siempre desee tener, aquí está.” Y luego como señorita, por eso tanta selfie, tanto gasto en productos; la mujeres llegan a cierta edad y hay un tratamiento de botox, inyecciones de grasa en la cara para que no se mire tanto la arruga. La única grasa que entra en mi cara se llaman tacos al pastor. Las inyecciones de grasa no me importan, pero para la mujer es importante y necesitará saber la identi...