Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

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Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida episodes

  • Escuela Dominical: Ganancia De Almas – Pastor Luis Hernandez


    Ganancia de almas
    Proverbios 11:30-31 
    30 “El fruto del justo es árbol de vida; y el que gana almas es sabio.
    31 Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el pecador!”
    El tema de ganar almas no es un tema denominacional, no es del hombre, no es un tema propio de una iglesia o de un pastor; el tema emana del corazón de Dios. De hecho, la Escritura dice que Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido y Romanos dice: ¿cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Cómo oirán si no fueren enviados? Entonces, usted y yo somos enviados. A veces pensamos solamente en el misionero, en el pastor o en estudiantes del colegio bíblico. Es una responsabilidad de todos. Una vez que te convertiste al Señor, tienes el firme deber de llevar el evangelio a todos los perdidos, es un vínculo, es un contacto con todos aquellos que nosotros no conocemos. Es probable que tu pastor nunca va a llegar a tus amigos, a tus familiares, ni a tus compañeros de trabajo. Así que no evadamos esta responsabilidad y por supuesto este gran privilegio.
    Jesús dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones”. La palabra id es imperativa, es una palabra de mandato; no es a voluntad, sino que es una responsabilidad.
    Una persona sabia es un modelo de vida llena de significado. Como el árbol atrae a su sombra su sentido de propósito atrae a otros que quieren conocer cómo ellos también pueden encontrar su significado. Mucha gente no entiende porqué y para qué fue creada. Cuando llegas a Cristo entiendes el significado de esa vida, entiendes el porqué Dios te tiene aquí y una vez que lo entiendes deberías compartirlo a alguien más. Quizás alguien en este momento está en depresión, está sin esperanza, quizás a punto de quitarse la vida y el hecho de que llegues y siembres la semilla de la palabra de Dios, estas haciendo esa obra magnífica que el Señor quiere que se haga en el corazón de la gente. Así que sé una persona sabia.
    Obtener sabiduría para sí mismo puede ser el primer paso para guiar a la gente a Dios. Esto es importante porque nos mantiene en contacto con Dios, mientras que ofrece a los demás vida eterna. Tú que ganas almas te habrás dado cuenta que eso nos mantiene avivados, ardientes, apasionados y a la misma vez estas siendo de bendición a alguien más.
    Hace como 25 días comenzamos a orar por un joven que enfermó de cáncer y me avisaron que murió. Solamente habíamos orado por él y justo el día que iba a hablar con él falleció pero él ya había recibido a Cristo por la persona que me había contactado y ahora estamos visitando a su familia que está batallando y ahora ellos están recibiendo esa semilla. Cuando una persona se encuentra en una situación complicada y al recibir la semilla las personas comienzan a animarse.
    Así que el fruto son las almas, y el sabio ganará no solo lo temporal sino también lo eterno. Solo de este mundo podremos sacar las almas. Así que cada vez que ganes un alma para Cristo, estás poniendo algo en el cielo. 
    Todo aquel que se llama cristiano tiene el firme deber de alcanzar a los perdidos y debe tener la firme convicción, no por el pastor sino por Dios mismo, de que es un mandato en la que están en juego las almas perdidas en el infierno. El Señor Jesucristo habló más del infierno que del propio cielo. No es porque sea más importante, sino porque nos quiere prevenir de que no vayan a este lugar de tormentos. Si para el Señor es importante un destino eterno en el infierno para nosotros también debe serlo. Es triste decirlo pero los cristianos no quieren tener deberes y los que quieren son los que ellos escojan, pero Dios no nos da a escoger sobre este tema. Tenemos que obedecer el mandato de nuestro Dios. El apóstol Pablo dijo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16). Así que,
    1 hr 17 min
  • La Restauración | Parte 3 – Hno. KevinTaylor


    La Restauración | Parte 3
    Un presidente estadounidense dijo estas palabras en el día nacional de la oración:
    “Hemos sido los destinatarios de las bondades más selectas de Dios. Hemos sido preservados muchos años en paz y prosperidad. Hemos crecido en número, riqueza y poder como ninguna otra nación lo ha hecho jamás, pero nos hemos olvidado de Dios. Embriagados por el éxito ininterrumpido, nos hemos vuelto demasiados orgullosos para sentir la necesidad de la gracia preservadora de Dios, para orar a Dios que nos hizo lo que nos corresponde y debemos humillarnos ante un Dios ofendido y confesar nuestros pecados nacionales.”
    “Pecado nacional” se mencionó por Abraham Linconl hace 160 años y gente que ha estudiado discursos de presidentes dicen que esta fue la última vez que un presidente mencionó la palabra pecado en un discurso. En los 160 años desde que Lincoln fue presidente, ¿El mundo ha mejorado o empeorado? Hemos empeorado, ¿hay más por que confesar o menos? Hay más obviamente. Hay algo que para los presidentes empezó a estar fuera de moda: El arrepentimiento
    Pero como cristianos el arrepentimiento nunca va a salir de moda porque el pecado nunca sale de moda en nuestras vidas y gracias a Dios, la Biblia nos enseña en Salmos 51 del cristiano arrepentido, o sea, qué hace un cristiano cuando se arrepiente y nos enseña cómo la gente piensa del horror de su pecado cuando ellos pertenecen a Dios. También nos enseña a dónde ir cuando pecamos como cristianos.
    Salmos 51:1-4 dice:
    1 “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
    2 Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
    3 Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
    4 Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.” 
    David estaba, en su mente y corazón sucio, buscando una limpieza, no estaba buscando una limpieza física, tampoco estaba yendo con un sacerdote para buscar una limpieza ceremonial para que le echara agua bendita. Él estaba buscando a Dios, que le diera un corazón limpio. La gente aun cristiana, se siente culpable y sucia y busca lugares diferentes en donde se puede sentir mejor, pero hay gente que va en busca de un nuevo hobbie, se meten en el gym para mejorar su salud, pero tengo noticias: Si nuestro problema fuera físico, una nueva dieta funcionaría. Si fuera académica, una nueva universidad funcionaría, pero si es el pecado hay un solo lugar donde podemos ir para recibir lo que necesitamos y tenemos que ir con Dios mismo, y gracias a Dios, cuando vamos a Cristo y vamos a Dios con remordimiento, culpa y suciedad vamos a encontrar, como David, una multitud de misericordias.
    Salmos 51 revela que Dios acepta no toda clase de confesión y no toda clase de arrepentimiento sino cierta clase y solo cuando es genuino. Un arrepentimiento genuino revela cuán personal es. David confesó su propio pecado, también lo genuino de una confesión es básicamente revelado en a quién se dirige, él fue con Dios.
    Lo genuino de nuestra confesión se revela también por las palabras que usamos cuando confesamos. Mira lo que David dijo, él no solamente confesó pecado, sino varios ángulos de su maldad, para entender y confesar muy genuinamente: “Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.” Estaba diciendo: “Señor, yo no acepté tu autoridad sobre mi vida, tomé las cosas en mi mano, soy un rebelde.” “Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.” Él no dijo “un pequeño error”, dijo “mi maldad” y en los versículos 1-3 vemos lo genuino de su confesión por las palabras que él a propósito decidió usar para descubrir sus hechos.
    ¿No vivimos en una cultura que hace todo para minimizar cualquier culpa que sentimos?
    56 min
  • Escuela Dominical: Ganancia de Almas | Parte 3 – Hno. Elimelec Muñoz


    Escuela Dominical: Ganar Almas | Parte 3
    1 Corintios 9:14-19
    14 “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
    15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque prefiero morir, antes que nadie desvanezca esta mi gloria. 
    16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
    17 Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 
    18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi derecho en el evangelio. 
    19 Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número.”
    ¿Para qué ganar almas?
    En la Biblia encontramos el tema central que es la redención, empezando desde Génesis con Adán y Eva que Dios los redimió con un cordero. Hubo un acto de redención. La razón principal de la iglesia es ganar almas. El enfoque de la iglesia es alcanzar las almas, pero ¿para qué?
    Juan 15:16 dice: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Tenemos que ganar almas para tener frutos porque como hijos de Dios tenemos que producir frutos y es bueno tener fruto. El fruto de un cristiano es otro cristiano.
    1 Pedro 4:1-2 dice: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.” Tenemos que ganar almas para tener el mismo pensamiento. Si no tenemos el caminar con Dios diariamente, si no tenemos comunicación y comunión, esta parte en donde dice el mismo pensamiento no será lo mismo. ¿Cuál fue la razón principal por la que él vino? La salvación “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Si para él son importantes las almas, ¿deberían ser importantes para nosotros? Sí, pero a veces pareciera que no. Si nosotros no caminamos a la par con él, no vamos a tener la misma visión que él.
    Dice Lucas 15:7 “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Dice la Biblia que debemos estar siempre gozosos, entonces para tener gozo. Dice Salmos 126:5-6 “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.” Para tener gozo tenemos que salir a ganar almas. Muchas veces tenemos preocupaciones, aflicciones, pruebas, pero cuando salimos a ganar almas y nos toca una persona que está perdida y nos cuenta su situación nos podemos dar cuenta que nuestro problema es mucho menor de lo que está padeciendo esa persona.
    2 Timoteo 2:3-4 dice: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.” Tenemos que ganar almas para agradar a Dios. No es para agradar a alguien.
    Dice 2 Pedro 3:9 “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” ¿Para qué ganar almas? Para que todos sean salvos. Dios quiere que todos sean salvos y para que sean salvos tenemos que salir.
    Hechos 20:24 dice: “Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo,
    47 min
  • La Restauración | Parte 2 – Hno. Kevin Taylor


    La Restauración | Parte 2
    Hace años atrás un soldado americano fue capturado en guerra y puesto en un campamento de prisioneros. Después de años ahí y por la presión psicológica, por la falta de comida y agua fue físicamente deteriorado, pero no se vio a sí mismo por falta de un espejo. E igualmente el pecado del rey David hizo lo mismo, le convirtió en algo diferente después de pecar con Betsabé, estaba sin la capacidad de verse a sí mismo con honestidad y exactitud. Así es el pecado en nuestras vidas. Si hay algo que el pecado siempre es, es ser engañoso. ¿A quién engaña primeramente el pecado? Al que lo comete. El pecado nos promete placeres sin consecuencias. También el pecado es engañoso después de cometerlo porque paga nuestro mecanismo de verdad y nos hace incapaces de vernos a nosotros, nos hace ciegos y esto pasó en la vida del rey David. El pecado le convirtió en un monstruo.
    El pecado sigue engañando si no lo tratamos. David añadió otro pecado  a la situación, entonces le ofrece alcohol y comida a Urías para que el regrese a casa y esté con su mujer para que la gente piense que el bebé no era de David. Si el pecado es un -1 añadir un asesinato, es otro -1 y no lo deja en ceros sino mas negativo. Un pecado no arregla otro pecado, siempre empeora la situación. 
    El mismo hombre que había escrito salmos escribió una nota enviando a Urías a su muerte. El mismo hombre tan piadoso que en su vida rehusó matar al rey Saúl, mandó matar a un amigo suyo. El pecado nos transforma desde adentro, nos convierte en algo que jamás quisiéramos ser, y lo peor de todo es que no podemos verlo cuando está pasando. 
    David fue capturado por su propio pecado sin la capacidad de verse a sí mismo espiritualmente, pero gracias a Dios que cuando un cristiano peca, Dios tiene un profeta para él. Dios siempre manda a alguien para que su pecado no sea el último capítulo de su vida.
    Natán contó la historia de un hombre que había matado a la corderita de otro. Cuando David escuchó la historia se airó con furor incontrolable por la muerte de una corderita ficticia, pero incapaz de enojarse por la muerte real de un hombre. La verdad no estaba dentro de él, tuvo que venir alguien fuera de él. 2 Samuel 12:5-6 dice: “Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre.” Después de una franca conversación entre estos dos hombres, David por fin trata con su problema interior y dice en el versículo 13 “Pequé contra Jehová” Gracias a Dios, él se dio cuenta. Vio quien era él.
    Regresando a la historia del soldado, después de que el ejército estadounidense vino a este hombre y después de que se acabó la guerra lo recató y lo presentaron con un espejo y el hombre lloró a gritos porque primera vez en unos siete años, vio realmente como era y Gracias a Dios que Natán llegó con unas palabras muy directas y le enseñó quién era. Gracias a Dios, él se quebrantó.
    Dice el versículo 13 “Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.” Que David haya pecado es un hecho, pero ¿cómo Jehová quien vio todo iba a reaccionar? Simplemente con la misma llenura del mismo Espíritu Santo  dice “Jehová ha remitido tu pecado”. ¿Por qué dijo esto?
    Levítico 20:10 dice: “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.” ¿Eso es lo que hizo David? Fue un acto planificado de adulterio y la Biblia nos dice algo, tenemos que cambiar nuestro lenguaje a veces decimos “Cayó en pecado” Nadie cae en este pecado, ellos brincan para cometer este pecado. David agregó muchas situaciones para pecar precipitadamente con conocimiento en contra de Dios y por eso Dios dice: “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de...
    59 min
  • Escuela Dominical: Ganancia de Almas | Parte2 – Hno. Elimelec Muñoz


    Escuela Dominical: Ganancia de Almas | Parte 2
    ¿Por qué debemos ganar almas?
    Porque las almas son importantes para Dios. Dice Marcos 8:36 “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Dios nos dice que el alma es mucho más importante que las riquezas, que la fama, que cualquier posición, etc.
    1 Pedro 1:18-19 dice: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,” Debemos ganar almas porque el Señor Jesús pagó un alto precio, su sangre es mucho más valioso que el oro y la plata. 
    Dice la Biblia en Marcos 13:10 “Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. ”
    ¿Por qué es importante ganar almas? 
    Porque nos es necesario. Si no salimos a predicar, es cierto que Dios puede usar a otra persona pero estamos perdiendo la bendición. Dios usó hasta a un burro, Jesús dijo: Si estos callaran las piedras hablarían. Dios se ha manifestado de muchas formas y el puede usar muchas cosas para que alguien sea salvo.
    Dice 1 Corintios 9:16-17 “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada.” 
    Es importante ganar almas porque nos es impuesta necesidad. Es necesario, esto reafirma lo anterior, es un mandato. Si ganamos almas vamos a tener recompensa de Dios. Él en su infinito amor y misericordia nos da recompensa cuando le obedecemos. cuando ganamos almas tenemos una recompensa y si usted lo hace de mala gana la comisión le ha sido encomendada. Esto quiere decir que a Dios no le interesa si lo quiere hacer o no; usted lo tiene que hacer.
    Mi papá me decía: “Tienes dos opciones: Obedecer de buena gana o de mala gana y con tres varazos.” ¿Que cree que era mejor? Obedecerlo con buena gana. Si obedecemos al mandato de ganar almas de buena gana, recompensa tendremos pero si no, la comisión sigue ahí.
    Mateo 9:35-38 dice: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
    Debemos ganar almas porque la mies es mucha. Es bien triste que el número de ganadores de almas es el 10% de las iglesias. Cuando Jesús sanó a los diez leprosos sólo uno regresó agradecido, y Jesús dijo: ¿Y los demás dónde están? Si usted está agradecido por la salvación debería ganar almas. Jesús le dijo al endemoniado gadareno “ve y dile a los tuyos cuán grandes cosas ha hecho el Señor contigo.”
    Debemos ganar almas porque los obreros son pocos. Dios mismo sabía que los obreros iban a ser pocos. Tal vez haya gente salva, pero no todos trabajan en la obra del Señor. “A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.”
    Ahí aparece una palabra imperativa rogad. Tenemos que salir a ganar almas y tenemos que rogar a Dios para que toque el corazón de ese hermano que no gana almas, que envíe obreros a su mies.
    Debemos tener la misma compasión que el Señor tuvo cuando él veía las multitudes. Compasión es ser sensibles a lo que ellos están pasando, tener la sensibilidad de lo que ellos sufren. Es que vemos a alguien a un niño en la calle que no tiene zapatos y darle de comer, vestirlo; no es decir “¡Ay pobrecito!” Si no tenemos compasión de la gente que se está yendo al infierno,
    44 min

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