Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

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Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida episodes

  • Instrucciones en el Matrimonio – Hno. Kevin Taylor


    El Necio Inteligente
    Lucas 12
    1 “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. 
    2 Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.  
    3 Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.
    4 Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer. 
    5 Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a este temed.”
    En este pasaje Jesús habla de que va a haber un juicio y que todo lo que escondemos, que no queremos que nadie supiera va a salir a la luz delante de aquel que todo lo sabe. En aquel día va a haber muchos que van a estar con más temor porque hay un infierno. Está diciendo: No temas lo que otros te van a criticar, pero ten una reverencia muy alta para aquel que tiene capacidad si no eres salvo de echarte al infierno.
    6 “¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. 
    7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.”
    Luego, Jesús habla del valor del ser humano. Vale más que el pastor alemán en la casa
    8 “Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; 
    9 mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. 
    10 A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.”
    Y luego va dirigiéndose a cosas pesadas, como: vivan para Dios porque al final de cuentas Dios es quien va a juzgar individualmente a cada uno. Jesús habla de cosas eternas, espirituales y para dar conclusión a los discípulos Jesús dice:
    11 Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;”
    Aquí estamos contemplando lo que Jesús acababa de decir: Él estaba hablando de cosas eternas, de cosas espirituales, de cosas que no son pasajeras, que no se pueden comprar con dinero, y es interesante la reacción de entre esa multitud, un hombre levanta la mano y vamos a enfocarnos en este hombre. Dice el versículo 13
     “Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 
    Alguien interrumpe la predicación. Después de oír que hay un juicio, éste levanta la mano y dice: “Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.” 
    ¿No te deja rascando la cabeza por lo que dijo? Después de oír de cosas tan sublimes, gloriosas y fuertes dice: «Señor, mi papá falleció, mi hermano se quedó con los papeles, dile que parta conmigo la herencia.» Después de oír algo tan celestial, su enfoque fue terrenal. Después de oír algo tan eterno, se enfoca en algo tan temporal y se atreve interrumpir al Hijo de Dios cuando está diciendo la Palabra de Dios. 
    Cuando se trata de las herencias, tú sabes el problema que se puede hacer. Todos llorando en el funeral y todos peleando al siguiente día. Es interesante la respuesta de Cristo porque en lugar de ser un metiche, Jesús le dijo: “Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?”
    ¿Jesús era de todo saber? ¿Sabía a quién le correspondía cada lote de esa herencia? Claro que sí y no era que Cristo no era un hombre de justicia, sino que Jesús eleva por encima de cualquier deseo para cosas terrenales, lo importante de lo eterno y celestial. El versículo 15 dice:
    “Y les dijo: Mirad,
    42 min
  • Escuela Dominical: La Importancia de Los Hijos – Hno. Abraham Morales


    La Importancia de los Hijos
    Salmos 127
    1 “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.
    2 Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño.
    3  He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.
    4 Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud.
    5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.”
    David dice: Si Jehová no está en nuestra vida en vano es todo lo que hagamos. Dios es muy importante en nuestra vida. Muchas veces hacemos hogares, hacemos casas pero si Dios no es el principal, tarde o temprano se va a derribar nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestros hijos. Necesitamos a Dios en nuestra vida porque Él fue quien nos creó y Él sabe lo que nuestros hijos y nosotros necesitamos. 
    La Biblia dice: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores;” y a veces como padres nos esforzamos por nuestros hijos, nos desvelamos, trabajamos por nuestros hijos, pero muchas veces sin que Dios esté al principio, y luego decimos ¿por qué mi hijo salió así? porque nunca hemos puesto a Dios en primer lugar. Tratamos de dar a nuestros hijos lo que quieren, lo que no tuvimos se los queremos dar pero a en vez de hacer un bien. hacemos un mal porque lo principal es que esté Jehová en nuestra vida.
    Si Jehová no está en primer lugar en tu vida y en tu familia tarde o temprano va a ser destruida y los hijos van a andar en cosas malas y perversas. Muchas veces decimos que nuestros hijos salieron así, pero no salieron así, los hicimos así. Nuestros hijos son el reflejo de cada uno de nosotros. No le echemos la culpa a la sociedad, ni a las escuelas, la responsabilidad es de nosotros.
    “He aquí, herencia de Jehová son los hijos” La Biblia nos enseña que nuestros hijos son una herencia de Dios. Podemos tomar dos maneras de verlo: Una herencia como posesión y herencia como regalo. Dios nos está prestando a los hijos, no son para toda la vida, sino por un tiempo porque el día de mañana se van a casar y se van a ir del hogar. Debemos consultar a Dios y preguntarle qué debemos hacer con nuestros hijos porque son herencia de Jehová, posesión  de Dios. Yo no sé cuantos hijos te ha dado pero ¿por qué no le dices a Dios: ¿Qué tengo que hacer con mis hijos?
    Moisés, cuando era pequeño, su mamá lo tuvo que poner en el río y la hija de Faraón tomó ese bebé, pero cómo es Dios tan grande que Moisés volvió otra vez a su madre y su madre le dio amor. Debemos mostrar amor a nuestros hijos, pero muchas veces no lo demostramos y en nuestro matrimonio son puros pleitos, peleas, discusiones groserías y, ¿qué estamos enseñando a nuestros hijos? Por eso nuestros hijos se van de nuestro hogar, se van con los amigos, con las pandillas porque allá sí hay amor, se van con los abuelitos porque allí sí hay amor y nos preguntamos porqué son así y es porque no estamos haciendo lo correcto delante de Dios.
    Pablo le dijo a timoteo: “La fe no fingida la cual habito en tu abuela Loida y tu madre Eunice.” Una de las cosas por la que Dios nos da a nuestros hijos es para inculcarles la fe en Cristo, en Dios. 
    Dios nos da a nuestros hijos por poco tiempo. A Algunos por veinte días porque mueren pronto, a otros 18 o 22 años y se van. El tiempo que Dios te dé a tus hijos, incúlcales el amor a Dios, incúlcales la fe en Cristo, que nunca se aparten, que digan: “Mi padre, mi abuela me inculcó la fe en Cristo”; que se acuerden que tú seguías a Cristo.
    Los hijos son herencia de Jehová, Dios te ha dado a tus hijos como un regalo. Muchos no tienen ese privilegio. Unos no pueden tener hijos y muchos que los tienen los andan abortando y no saben que es u...
    38 min
  • ¡Hay Vida En Jesús! – Hno. Kevin Taylor


    ¡Hay vida en Jesús! 
    1 Corintios 15:32
    “Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.”
    Hay una palabra muy pequeña que hace toda la diferencia. Empieza el versículo 32 “Si” y en medio del versículo vuelve a decir “Si” y no es el sí o no sino es que si esto pasa, hay consecuencias de esto. Si piensas que las cosas pequeñas no hacen tanta diferencia te animo a conversar con alguien que ha tenido una piedra en el riñón. Las cosas pequeñas pueden hacer una gran diferencia. Y esta palabra si es una bisagra en que toda la verdad de la Biblia se basa.
    En el versículo 32 el apóstol Pablo está escribiendo a los creyentes en Corinto, una ciudad lejos y desde Efeso está escribiendo a lo mejor con una lágrima en sus ojos o en una condición difícil porque en Efeso la gente no le recibió con brazos abiertos. Sin embargo él llegó para predicar el evangelio, para anunciar las buenas nuevas del Señor Jesucristo y le dieron bienvenida de criminal, lo pusieron preso, lo odiaron, amenazaron con apedrearlo , lo metieron en medio de un estadio y él bajo la intensa persecución pensando: “En cualquier momento entran para matarme,” escribe esto “Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.” 
    Pablo era un hombre que hablaba varios idiomas, bien estudiado, bien inteligente, pudo conversar con los más sabios griegos en Atenas, pudo hablar con la gente de religión más estimada, fue un hombre que con sus talentos y capacidades de liderazgo hubiera podido ganar mucha plata y vivir una vida muy cómoda en esta tierra, pero eso no fue su meta, sino que todas esas cosas las tomó  por basura por el excelentísimo premio en Cristo Jesús, y él fue de lugar en lugar, perseguido, en naufragios, en ayunos y todo ese sufrimiento escribió a los corintios: “Si los muertos no resucitan, ¿por qué hice todo eso? ¿Por qué tanto sacrificio, tantas lágrimas, tantas noches en incertidumbre?” y luego dice algo muy interesante: “Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.”
    Hay que saber con quién estaba hablando, estaba hablando con los corintios. Él les dijo en el capítulo 6: “Ustedes eran fornicarios y adúlteros, eran homosexuales, eran borrachos algunos de ustedes, se metían en orgías” y Pablo llegando a la iglesia dijo a esta gente: “vuelva a su vida para simplemente consumir.” Qué interesante mensaje de un apóstol santo. “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos, si no hay ninguna resurrección.”
    ¿No sería raro decir: En lugar de vender tostadas de tinga después del culto vamos a  vender cervezas?  Dice: “comamos y bebamos, porque mañana moriremos.” En lugar de tener lonas misioneras y que las almas escuchen la palabra de Dios, ¿por qué no poner ventas de casa? ¿Por qué no ofrecemos clases de inglés, de mecánica, de cómo ser abogado o maestro? ¿por qué no simplemente nos enfocamos en cosas seculares? Si no hay resurrección, vamos a exprimir todo el jugo de esta vida porque mañana moriremos. Pablo dice: “comamos y bebamos, porque mañana moriremos.” 
    En lugar de poner especiales en la iglesia ¿por qué no ponemos una banda norteña? En vez de poner vídeos que nos animan ¿por qué no ponemos vídeos de la Rosa de Guadalupe, de novelas, de chismes? ¿Por qué tanto ministerio? ¿Por qué tanta Biblia abierta? ¿Por qué tanta música que glorifica a Dios? ¿Por qué tanta vida en santidad? ¿por qué tanto de eso si no hay ninguna resurrección? 
    Pablo dice: “En lugar de contribuir vamos a consumir porque mañana moriremos.” Esa palabra sí es un poco fuerte: Si no hay ninguna resurrección, si la gente que murió se queda muerta y no hay un juicio final, una dicha eterna para los que creen en Cristo, y no hay ninguna consecuencia de castigo eterno por lo que rechazan a la hijo de Dios,
    41 min
  • Escuela Dominical:Evidencia de la Resurrección de Jesús – Hno. Elimelec Muñoz


    Evidencia de la Resurrección de Jesús
    Juan 20:1-10
    1 “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro. 
    2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 
    3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. 
    4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 
    5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 
    6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 
    7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte. 
    8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 
    9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos. 
    10 Y volvieron los discípulos a los suyos.”
    Muchas veces podemos encontrarnos con gente atea, gente que no cree en el Señor Jesús y lo que nos pueden decir es que no hay evidencias o formas de que comprobemos que la resurrección fue real y como cristianos debemos tener una sana doctrina y debemos estar firmes en lo que creemos. 
    Actualmente, estudio un doctorado en ciencias y hay un montón de profesores que son ateos. Ellos dicen que solo creen en lo que dice la ciencia y que la Biblia fue escrita por hombres y ahí es cuando me da un poco de risa porque los escritos científicos también son escritos por hombres. Muchas veces nos piden evidencia científica acerca de la resurrección y la primera cosa que podemos entender es que la resurrección no la podemos comprobar de forma científica. 
    El método científico no sirve para todas las cosas. El método científico es que vamos a probar algo y va a dar el mismo resultado. Si yo pongo una olla con agua a calentar va a hervir a ciertos grados y si la ponemos otra vez esa misma olla con agua va a volver a hervir a los mismos grados. Lo puedo replicar una y otra vez.
    El método científico no puede comprobar lo que usted hizo ayer o lo que hizo hoy. De la resurrección podemos obtener evidencias históricas, legales, arqueológicas, apologéticas y otras más.
    Las históricas es que lo podemos comprobar de acuerdo a la historia y nosotros debemos basarnos en lo que dice la Biblia porque creemos que la Biblia es la palabra de Dios. Pero si tiene curiosidad de saber más, hay evidencias históricas.
    La resurrección de Jesús es el comienzo de una nueva creación, de una nueva persona, de una nueva vida, podemos verlo en la personas que somos salvas. 
    La evidencia más convincente que Jesús venció a la muerte es el que da la Biblia, no es la evidencia histórica, arqueológica, legal o científica sino que de acuerdo a la palabra de Dios de acuerdo en Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24, Juan 20 son la prueba principal de la resurrección el testimonio de Cristo resucitado, en la palabra de Dios, de Cristo por medio de su iglesia. 
    Podemos encontrar que existen dos métodos de comprobación para llegar a la verdad: El método científico, que debe repetir el evento hasta comprobarlo que es verdad, pero este método en casos legales no se aplica, porque por ejemplo si queremos comprobar un homicidio no podemos aplicarlo. No se puede matar a la persona una y otra vez, para eso tenemos el método legal, jurídico o forense que se basa en testimonios donde se llega a una conclusión basándose en la eficacia del testimonio, la cantidad de testimonios y su correlación que debe contemplar en tres partes: Oral, escrito y material.
    El difunto prodigio de la jurisprudencia y estadista internacional Sir Lionel Luckhoo (del Libro Guinness de los Récords Mundiales de la fama por sus 245 absoluciones consecutivas...
    49 min
  • Vive Una Vida Ordenada Por Dios – Pastor Eduardo Martinez


    Vive una Vida Ordenada por Dios
    Proverbios 21:29
    “El hombre impío endurece su rostro; Mas el recto ordena sus caminos.”
    En ocasiones nos damos cuenta que necesitamos hacer cambios en nuestras vidas. Llegamos a un punto donde nos sentimos estancados o quizás sentimos en nuestro corazón cierta tristeza o estamos pasando un momento difícil y consideramos que es necesario hacer ciertos ajustes o cambios en nuestras vidas. Ponemos en orden (para tratar de solucionar esas cosas que están siendo afectadas) nuestras finanzas, nuestros hábitos alimenticios, nuestra relaciones con otras personas, tratamos de ajustar asuntos con los hijos o la esposa, en fin, ordenamos tantos asuntos y áreas en nuestra vidas para mejorar nuestra situación, nuestra calidad de vida, nuestra relación con los demás y según nosotros ordenamos lo necesario lo que a nuestro parecer era lo que necesitaba un ajuste, pero nos damos cuenta que a pesar de esos cambios todo sigue igual o que probablemente funcionó por cierto tiempo, pero hemos caído en el mismo asunto que quisimos ordenar, seguimos con tristeza, con vacío en nuestro corazón, con preocupaciones, con amargura, seguimos batallando con el pecado y nos damos cuenta que el ajuste no funcionó. Pero como siempre dejamos a un lado lo más importante: Dios. Se nos olvidó que los problemas o el mayor problema o la raíz del problema es porque arreglamos todo pero no le dimos el orden correcto a Dios. No le damos el lugar que a Dios le corresponde, no quisimos considerar que Dios necesitaba ocupar el lugar de mayor importancia en nuestras vidas.
    ¿Por qué entonces, después de según nosotros ordenar las cosas todo sigue igual? Porque a Dios no le dimos el lugar que le correspondía, porque acomodamos todo pero se nos olvidó que Dios necesita, quiere y debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas, porque ordenamos muchas cosas en nuestras vidas, pero Dios quedó en el último lugar de nuestra lista. Las cosas nunca van a marchar correctamente cuando Dios no ocupa el primer lugar en nuestras vidas.
    Para poder tener la bendición de Dios en nuestras vidas y en orden, Dios debe ocupar el debido orden en nuestras vidas. Dios es un Dios de orden y así fue desde el principio de la creación. En Génesis 1 dice que la tierra estaba desordenada. En Proverbios 8:30 dice: “Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día,” Está hablando de la sabiduría pero personificando al Señor Jesucristo. La palabra ordenándolo viene de una palabra en griego que significa artesano y esto nos enseña mucho en relación a que Dios ordena todo, a un cuando Dios nos creó, nos creó con propósito.
    En 2 Reyes 20:1 nos habla de la enfermedad que vino al rey Ezequías. Isaías le dijo: ordena tu casa porque morirás.” Y Dios le da esta profecía a Ezequías y él ruega que Dios le dé más años y Dios escuchó su oración.
    Muchas veces tratamos de ordenar nuestras vidas y le damos ajustes, pero Dios sigue ocupando el último lugar. Si Dios no ocupa el primer lugar en tu vida, Dios ocupa el último lugar. La palabra de Dios dice: Tú no puedes amar a dos señores porque amarás a uno y aborrecerás al otro. No dice: porque amarás a uno y al otro lo vas a querer. La palabra de Dios es muy clara en prioridades. No puedes decir que has ordenado ciertas áreas y asuntos en tu vida dejando a Dios en el último lugar de tu vida, eso no puede ser posible. Ordena tu vida de acuerdo a Dios y si así lo haces, Él debe ocupar el primer lugar en tu vida. 
    Para poder ordenar las cosas necesitamos entender qué quiere decir ordenar. Ordenar, según el diccionario quiere decir colocar de acuerdo a un plan o de modo conveniente. De acuerdo a esta definición hay que entender que Dios tiene un plan para ti y Él sabe lo que te conviene. Entendiendo esto, así es como debemos ordenar nuestras vidas. La regla perfecta para ordenar nuestra vida es según Dios. Dios tiene un plan para ti.
    52 min

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Escuche y vea predicación que puede cambiar su vida. Cada uno de los sermones han sido preparados para que usted pueda tener un crecimiento espiritual en la Palabra de Dios y para mejorar su vida…