Resultados del poder de Dios
Filipenses 3:13-14
13 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
14 “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Hechos 20:16-24
16 “Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.
17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;
23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.”
En filipenses 3:13 el apóstol Pablo dice ‘’Pero una cosa hago’’ y aquí en el versículo 24 dice ‘’de ninguna cosa hago caso,’’ Quiero analizar el poder de Dios en la vida del creyente. Una de las cosas que el Espíritu Santo hace en nuestra vida es llenarla y controlarla. En el libro de Hechos el personaje principal es el Espíritu Santo, hay otros personajes como el apóstol Pablo, como Jacobo, Juan o Pedro, pero el personaje principal es el Espíritu Santo y un ejemplo de un hombre controlado y su vida llena del Espíritu Santo es precisamente este apóstol llamado Pablo.
En el capítulo 20 en los versículos que leímos, Pablo tiene el deseo de ir a Jerusalén, este deseo de ir hacia allá es más fuerte que las asechanzas, temores o cosas que Pablo no sabía, pero antes de irse quería despedirse de los ancianos de la iglesia de Efeso, los manda a llamar porque Pablo se había propuesto pasar de largo Efeso, pero si quería despedirse de los líderes para no detenerse en Asia, pues se apresuraba para estar en Pentecostés en Jerusalén, tenía la meta de donde quería llegar y hacer para llegar a tiempo.
En estos días, la mayoría de la gente tiene resoluciones “Qué vamos a hacer y qué no vamos hacer’’, la iglesia tiene el lema ‘’Buscando a Dios.’’ Queremos hacer énfasis en el resultado del poder de Dios en la vida del creyente, de tal manera que al finalizar la enseñanza podamos tomar una resolución clara de dónde podemos llegar al final de este año.
Pablo tenía una intención, pero a pesar de que quería pasar de largo Efeso quería despedirse de los ancianos, desde Mileto mandó a llamarlos y a partir de ahí Pablo en el versículo 18 les empieza a mostrar algunos de los resultados de la vida del cristiano en la vida de él con intención de animar a la iglesia a través de advertirles, pero también a través de exhortarlos. Cuando Dios nos quiere animar nos advierte y exhorta. El ánimo no es solamente: “Vamos confíen en mí,’’ el ánimo real y práctico te advierte y exhorta. Poco más de tres años Pablo estuvo ministrando la iglesia de Efeso y había creado un vínculo con ellos. En algunas iglesias se quedaba dos semanas o un poquito más, pero en está iglesia se les enseñó más de tres años y el primer resultado que vas a notar en la vida de un creyente se manifiesta por su testimonio.
Dice versículo 18 ‘’Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiemp...