Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

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Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida episodes

  • Tres Conversaciones del Calvario – Hno. Kevin Taylor


    Tres Conversaciones del Calvario 
    Lucas 23:25-43
    25 “y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
    26 Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús. 
    27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. 
    28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. 
    29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron. 
    30 Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. 
    31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
    32 Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos. 
    33 Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 
    34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. 
    35 Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. 
    36 Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, 
    37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. 
    38 Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
    39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 
    40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 
    41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. 
    42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 
    43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
    En este texto, estamos en Jerusalén, una ciudad hermosa, pero sangrienta, especialmente  en los tiempos de Jesús. Con lágrimas divinas nuestro Jesús dijo: “Oh Jerusalén, Jerusalén que matas a los profetas o a los que te fuesen enviados.” No dice que maltratas o que se burlan. Jesús mismo declaró que era imposible que un profeta muriera fuera de Jerusalén. Cristo en Jerusalén estaba nadando entre tiburones y el mismo grupo que el domingo antes estaba aplaudiendole en su entrada triunfal, cambió. El hombre es muy cambiante y las mismas voces ya habían gritado a voz alta delante de Pilato “Crucificale, crucificale” y movían a Pilato para que Jesús fuera crucificado. Nunca se ha visto una escena tan vulgar, pero tan bella a la vez, tan cruel, pero tan llena de paz. Nuestro Señor Jesús, gracias a Dios, era valiente, estaba lleno de poder y era más que cualquier hombre. Muchos hombres bajo la tortura que los romanos daban antes de crucificar a sus criminales ya no podían hablar. El soldado romano llegaba con su látigo, experimentado y perfecto en torturar sobre los criminales, llegaban con un látigo que tenía un pedacitos filosos de hueso, de vidrio y les daban latigazos y latigaron el cuerpo inocente de Jesucristo, hasta la Biblia dice en Salmos 129 que su espalda se parecía a un campo que había sido arado. Cuando un ser humano empieza a perder mucha sangre, empieza a no tener la función correcta del cerebro, empiezan los mareos, y ya no tienen un sentido de lo que hablan y muchos pierden la conciencia y muchos morían antes de ser crucificados. Pero Jesús con sangre en sus huellas iba hacia ese lugar de la calavera donde iba a ser crucificado. 
    49 min
  • ¿Cómo Hacer la Voluntad de Dios? – Hno. Hans


    ¿Cómo hacer la Voluntad de Dios?
    7 “Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Selah
    8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.”
    Este es un salmo de David, y vamos a decir que el versículo 7 es David hablando con Dios y el 8 es Dios contestándole. David le dice “Tú eres mi refugio” Yo creo que todos en algún momento de nuestra vida le hemos dicho al Señor: “Señor, tú eres mi refugio, en ti he reposado, en ti hay descanso, en ti hay confianza.” El versículo 8 dice: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;” Dios le está diciendo “Te voy a hacer entender que todo lo que pasa en tu vida es con un propósito.” ¿Cuántos pudiéramos pensar que Dios tiene fijados sus ojos en nosotros? Tristemente pareciera que caminamos nuestra vida cristiana como si los ojos de Dios no estuvieran fijados en nosotros y en nuestra familia. Hemos iniciado este año y prometimos y dijimos “este año voy a bajar de peso”, “Este año voy a ser maestro de escuela dominical” pero no le dijimos al Señor “¿Es tu voluntad? ¿Quieres eso para mi vida en este año?” Hemos corrido nuestra vida cristiana como nos place, y eso es de lo que quiero hablar, ¿cómo hacer la voluntad de Dios en este año?
    Quiero darte una base que te va a servir para todo el año. Es una base de acuerdo a la luz de la palabra de Dios. Ya no corramos nuestra vida cristiana como nos place, sino que podamos correrla conforme a lo que Dios le place, como él ha puesto para nosotros. A veces empezamos el año con todo, pero ya a mitad de año, dejamos de ser fieles al ministerio que Dios nos puso, no venimos a la iglesia y todo porque lo que prometimos fue una emoción, pero nunca le preguntamos al Señor si era su voluntad. Por eso el versículo 8 dice: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;” Proverbios dice: “Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” y es así la manera en que hemos corrido, lo que a nosotros nos parece derecho, pero no cumplimos el propósito y el plan de Dios, Pero ahora Dios nos está diciendo que él nos va a enseñar, nos va a guiar a qué lugar vamos a ir porque sobre nosotros ha fijado sus ojos. Desde el momento que fuimos salvos, sellados por la gracia de Dios en el Espíritu Santo, Dios fijó sus ojos en nosotros, con un propósito, con un plan y en primer lugar quiere que hagamos su voluntad. Hay jóvenes que quizá ya terminaron la escuela cristiana, el colegio y no saben qué hacer, unos dijeron que van a entrar a la universidad y van a ser doctores, maestros, pero no han dicho: ¿Es tu voluntad o te agrada que yo esté en ese lugar?
    ¿Cómo hacer la voluntad de Dios en este año?
    Para empezar debemos entender ¿Cuál es la voluntad de Dios? Sencillamente voluntad significa hacer lo que a Él le place. Si decimos voy a hacer mi voluntad quiere decir lo que nos gusta hacer, pero si hablamos de la voluntad de Dios es hacer lo que a Dios le place.
    Si alguien nos enseñó el significado de voluntad fue el mismo Señor Jesucristo. Dice Lucas 22:41-42 “Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” Y lo que le placía en ese momento era que Jesucristo pagara por el pecado de todos nosotros, y Jesús nos enseña que hacer la voluntad de Dios es hacer a un lado nuestra carne y lo que nos place para agradarle y hacer lo que a Dios le place.
    Quisiera que muchos de nosotros en este año dejaramos de pensar y correr nuestra vida cristiana como nos ha placido, a que solo estamos acostumbrados a que vamos a la iglesia los jueves, los domingos, los sábados, a ganar almas, sino que hagamos algo más. Quizás Dios ha puesto en tu corazón hacer algo más porque esa es su voluntad que le sirvas, pero estamos acostumbrado a hacer lo que nos gusta y sabemos ...
    28 min
  • Una Loma, Tres Cruces – Hno. Kevin Taylor


    Una Loma, Tres Cruces
    Lucas 23:32-43

     
    32 “Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos. 
    33 Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 
    34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. 
    35 Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios. 
    36 Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, 
    37 y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. 
    38 Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
    39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 
    40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 
    41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. 
    42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 
    43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
    Hay tres cruces y una loma en este relato. La cruz en la izquierda, un hombre que murió en su pecado, la cruz a la derecha, un hombre que murió a su pecado, pero bendito sea Dios por esa cruz en medio donde un hombre murió por el pecado. La cruz de la izquierda, un hombre que perdió su vida; la cruz a la derecha, un hombre que ganó su vida; la cruz de en medio, un hombre que dio su vida. La cruz de la izquierda es la cruz de rechazo; la cruz de la derecha es la cruz de la recepción, pero la cruz de en medio es la cruz de redención.
    Te has puesto a pensar ¿por qué hubo tres cruces en el momento que Jesús murió? Porque los romanos crucificaban a gente en diez, en veinte, en cincuenta siempre atemorizando al pueblo diciendo “no vengas en contra del gobierno”, pero en el momento que Jesús murió solamente hubo tres. Juan 19:18 dice: “y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.” ¿Por qué hubo solo tres y Jesús en medio? Porque Dios estaba mostrando que en el centro de la humanidad hay un solo salvador y que todos eventualmente van a caer a un lado o al otro, y hay una cruz de redención de Jesús y una cruz de rechazo a un lado y una cruz de recepción en el otro. Y todos aquí vamos a tomar una decisión de rechazar o de recibir. 
    ¡Qué mejor manera de empezar el año! Que si no conoces la gracia de Dios, y supiste algo de Jesús, pero es mejor conocerlo, conocer su gracia y perdón, pero te aviso que nadie es neutral cuando se trata de Jesús. Puedes tener opiniones neutrales de personas, de cosas de gobierno, de nutrición, de historia, pero nadie es neutral cuando se trata de nuestro Señor Jesucristo. Hay un solo Dios, un solo mediador entre Dios y los hombres. O le recibes o le rechazas. Espero que tomes la decisión de recibir ese perdón.
    En EU hay un punto más alto de las Montañas Rocosas en Colorado, un punto donde las lluvias que caen al oriente o al este, van bajando y terminan en el océano Atlántico y todas las lluvias que caen el oeste van descendiendo y eventualmente terminan en el océano Pacífico. 
    Ese punto es muy crucial que determina en qué lugar cae o termina tu destino. Vas a ser como él recibe o rechaza y eso va a determinar cuál será tu destino eterno, y por eso prefiero alzar en alto la gracia del Señor Jesucristo. 
    1. La cruz de la redención
    Mira los versículos 34-38  “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban ...
    55 min
  • Escuela Dominical: Compromiso Al Leer la Biblia – Hno. Oscar González


    Compromiso a leer la Biblia
    Deuteronomio 6:1-91 “Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; 
    2 para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. 
    3 Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.
    4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 
    5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 
    7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 
    8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 
    9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”
    La Biblia tiene un proceso de muchos años, muchos escritores, de muchas culturas y maneras de ser, pero un solo autor, Dios. 
    Leemos en Deuteronomio como Dios manda amarlo y guardar sus palabras. La palabra de Dios es una de las cosas más importantes, más influyentes en la vida del cristiano. Si nos comprometemos a leer la Biblia en este año 2022, te aseguro que Dios va a bendecir nuestras vidas, nos va a enseñar cosas, si estamos buscando respuestas en otro lugar, las vamos a encontrar en su palabra, él está dispuesto a darnos esa dirección, pero nosotros debemos hacer el compromiso de leer la Biblia.
    1. Comprométete a leer la Biblia para conocer más a Dios
    2 Pedro 3:18 dice: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” Leer la Biblia es la mejor manera de conocer a Dios, no es a través de predicaciones o de la oración, y eso es importante , pero la manera en que vamos a conocer al Autor de la vida es a través de leer la Biblia. Tenemos que estar leyendo la Biblia y una cosa cierta es que conocemos aquello que nos interesa. Podemos ver a gente muy fanática del fútbol, gente que sabe quien ganó el mundial y es porque le interesa. Hay gente que conoce de cultura, de ciencias, de algunos temas de manera tan profunda porque les interesa, pero una cosa cierta entre cristianos es que no nos gusta leer. México es uno de los países que menos nos gusta leer. Si preguntara ¿cuántos libros (secularmente hablando) leímos el año pasado? Diríamos que cero o probablemente uno y eso porque nos obligaron, y es una mala costumbre que tenemos, pero también desgraciadamente nos viene a afectar de una manera espiritual porque nosotros como cristianos no leemos la Biblia en muchas ocasiones.
    Lo ideal sería que estemos leyendo la Biblia al menos una vez al año y si llevamos diez años en la iglesia debemos leer la Biblia diez veces, pero a veces no hemos leído ni siquiera una vez y eso es algo que nos debe alarmar, debemos desear conocer más a Dios porque nos interesa. 
    Juan 10:14 dice: “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,” Cuando estás leyendo la Biblia vas a conocer a Dios y cuando venga un falso maestro, venga una falsa doctrina, vas a decir que eso no es correcto porque esa no es la voz de Dios, porque dice la Biblia que cuando estamos con el buen Pastor vamos a conocer la voz de nuestro Pastor, de nuestro Señor Jesucristo y esto es a través de leer la Biblia y así vamos a conocer más a Dios y él nos va a decir: “Mira hijo haz esto, no hagas aquello” y también qué decisiones debemos estar tomando. Entonces, qué importante es que este año nos comprometemos a leer la Biblia para conocer a Dios.
    39 min
  • Estudio De 1 De Corintios – Hno. Abraham Morales


    Estudio de 1 de Corintios
    17 “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor. 
    18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 
    19 Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 
    20 Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor. 
    21 Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga. 
    22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen nada? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.”
    Vemos como el apóstol Pablo menciona que había divisiones y hablaba acerca de la obra del Señor, les decía Pablo a los hermanos de corinto que unos hacían como una pachanga y pensaban que la cena del Señor era embriagarse, y hacían una fiesta, pero ellos no lo comprendía, pero Pablo les menciona en esta carta que no estaba contento por lo que ellos hacían. “Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.” Pablo les estaba diciendo: “No es posible que se están reuniendo, hacen su pachanga y también tienen divisiones, tienen problemas.”
    Muchas veces cuando tomamos la cena del Señor hay pleito y muchos no la toman porque hay divisiones. Pablo les enseña la ordenanza del Señor Jesucristo. Pablo les dice “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones” y en la iglesia siempre habrá problemas y eso es porque usted y yo somos pecadores, es normal que haya pleitos y divisiones, pero dice “para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.” Los que son de Cristo porque si realmente hay pleito en la iglesia, si somos cristianos, si somos hijos de Dios tenemos que perdonarnos, pero muchas veces hay pleito en la iglesia y parece que no somos aprobados porque seguimos con pleito. Por esto Pablo les dice que no los alababa porque hacían sus reuniones y tenían problemas entre ellos mismo. Muchas veces como hermanos en Cristo tenemos pleitos, discutimos y tenemos seis años, dos meses o un mes y no nos hablamos entre nosotros mismos. Yo no conozco si tiene pelitos, pero si usted los tiene hay que arreglar eso, tenemos que mostrar misericordia, pero decimos: “No te voy a perdonar, me la vas a pagar” Entonces, ¿Qué hijos de Dios somos? Si realmente somos hijos de Dios demostremos ese amor.
    “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor.  Porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.” A la cena del Señor también se le conoce ‘la copa’. En 1 corintios 10:16  dice: “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?” Por eso no debe haber divisiones entre los hermanos, debe haber una comunión, una armonía, podemos ver en 1 Corintios 10:21 “ No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.” Los versículos 19 y 20 dicen: “¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.” Entonces, el apóstol Pablo estaba diciendo que no podían estar con un pie en el mundo haciendo las cosas que hace el mundo y con un pie en las cosas de Dios. 
    Vemos que la cena del Señor es un mandato, es una ordenanza de Dios. Dice 1 Corintios 11:2 “Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.” Pero dice el versículo 23 “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Seño...
    41 min
  • Parte 2: El Animo Fervoroso de un Cristiano – Pastor Sebastian Jiménez


    El Ánimo Fervoroso de un Cristiano
    Filemón 1:1-71 “Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, 
    2 y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: 
    3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
    4 Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, 
    5 porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; 
    6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. 
    7 Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos.”
    La carta de Filemón es la carta más breve que Pablo escribió y también es una carta personal que fue escrita alrededor del año 60 d. C. 
    Filemón era un hombre rico de la ciudad de Colosas, era un miembro activo y servidor de una iglesia, tenía mucho ánimo para servir al Señor. Vemos el primer versículo que dice: “Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, ” Filemón era un hombre que tenía una solvencia económica, y era muy generoso con la iglesia y si lees la historia del versículo 8 en adelante habla de otro hombre recién convertido, Onésimo.
    Filemón tenía un buen espíritu hacia la iglesia, de manera que solamente con nuestra actitud contagiamos a otras personas para poder servir a Dios. Necesitamos un espíritu, una actitud correcta para poder llevar el mensaje a otras personas. Han venido personas a la iglesia porque hemos sido ejemplo, de testimonio, de bendición; todos tenemos algo en cada uno de nosotros por eso dicen que cada cabeza es un mundo, a veces tenemos hermanos que nos dan dolores de cabeza, otros que están prestos para todo. Filemón tenía un buen carácter, era sociable y en la iglesia debe de haber de todo, y como pastores debemos tener paciencia con la gente. El hermano más duro es el que a veces Dios más usa para ser duros con nosotros para aprender paciencia porque a veces el pastor no tiene paciencia.
    El ánimo fervoroso es mantener nuestro ánimo, mantener nuestro espíritu ferviente en la obra de Dios para que ninguna cosa pueda ser destituida para la bendición venidera de Dios. Todos debemos tener un ferviente amor, ferviente espíritu para la iglesia. El ánimo de Filemón hacia la obra del Señor, era un ánimo que contagia a los demás porque tenía buen testimonio y que tremendo es saber que hay cristianos que tienen ese carácter hacia el Señor. Si tenemos una cara de amargado nadie va a querer acercarse. En veinte años que llevo sirviendo al Señor he visto a cristianos que se te quedan viendo para arriba y para abajo y piensan que no son iguales, pero no tiene nada que ver con el estatus económico. Hay cristianos que tienen mucho dinero, son sencillos y buen ejemplo tiene un buen corazón para la obra de Dios. De manera que Dios no solamente usa a los que tienen dinero sino también a los que no tienen dinero. 
    Dice el versículo 4 “Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones,” Pablo enseña a Filemón y lo anima al decirle que Pablo oraba por él. Cuando a mí me dicen que oran por mi es de un tremendo consuelo y ánimo. ¿Sabe por qué usted y yo estamos todavía en la iglesia? Es porque alguien está orando, está doblando rodillas por nosotros y es por eso que la gracia de Dios está con nosotros. No creamos que es por nuestra cara tan bonita o porque somos guapos, es por la misericordia de Dios. 
    Filemón se animó al saber que su pastor estaba orando por él y le echaba más ganas. El ánimo de Filemón hacia la obra del Señor era un ánimo contundente porque recibía la bendición de Dios a través de Pablo. Cuando se que mi pastor está orando por mí, yo digo ¡Gloria a Cristo que alguien está orando por mí! 
    27 min
  • El Animo Fervoroso de un Cristiano – Pastor Sebastian Jiménez


    El ánimo fervoroso de un cristiano
    ¿Sabes por qué no somos eficaces en la obra de Dios? Porque no estamos teniendo comunicación con el Señor, por eso los cristianos que siguen a Jesús de lejos son los que se van a alejar algún día. No le sigas a Jesús de lejos, comprométete con el Señor, es como cuando antes de casarte, le diste un anillo de compromiso y no le dijiste “te doy esto por si algún día quieres casarte conmigo.” No le dijiste eso, lo dijiste con seguridad. Dice la palabra que la participación de tu fe sea eficaz. ¿Tu fe es seria? ¿Tu comunicación con el Señor es seria? ¿O solo estas como que si y como que no? Nos conviene meternos en la obra de Dios, nos conviene servir a Cristo. ¡Él nos salvó, él nos compró! ¡Él se merece toda nuestra vida! No nos reservemos, entreguémonos a Cristo. Con Cristo somos más que vencedores, ¿Sabes por qué no vencemos nuestras batallas? Es porque no hemos traído al Señor nuestras cargas, estamos tan cargados de nosotros mismos, de tantas preocupaciones y Dios nos dice que aguantemos, que tengamos paciencia. Había un hermano que decía ¿Cómo puedo tener paciencia? Después estaba orando por paciencia y le pedía a Dios “Dame paciencia, porque yo no tengo, dame paciencia, pero ya!” Y así no funciona, es a través del tiempo, es orando, leyendo, viniendo a la iglesia.Filemón era un hombre que tenía buen espíritu, servía a los demás. Quiero mostrarte seis cosas de lo que tenía Filemón. 1 Timoteo 1:3-4 dice: “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.” Pablo anima a Timoteo diciéndole que lo iba a dejar como encargado para que hiciera lo que hiciera falta. Un hermano que tiene un buen espíritu, un buen motivo para ir a la iglesia, a ese hermano le confiamos más en la obra de Dios. Pero si eres chismosito no te va a confiar nada el pastor. “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,” Hay muchos cristianos que nada más van a la iglesia a calentar banca o a ver qué provecho sacan o van a la iglesia para ver si encuentran al hermano que les debe dinero, o para ver si encuentran una novia. Dice el versículo 6 “de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,” Si nosotros tenemos una buena fe no fingida, alguien va a confiar en nosotros.
    Filemón tenía fervor y buen espíritu. Y sigue diciendo Pablo “queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.” Si sabemos que tenemos la verdadera palabra de Dios, debemos animar y motivar a otros, por lo menos visitar al que no fue a la iglesia, eso animaría a uno, pero a veces hacemos lo contrario, los desanimamos, que el diablo no te use para desanimar a otros.
    Romanos 12:11-13 dice: “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor; gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración; compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.” Si practicamos la palabra de Dios tendríamos un buen espíritu y una buena actitud. Algo que tenía Filemón era diligencia, y tenemos que tener esa actitud para con todos los hermanos. Somos siervos, somos siervos de Dios. 
    Filemón tenía un ferviente espíritu, era animoso. Dice Judas 1:3 “Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” Debemos contender por nuestra fe ardientemente. Si eres salvo debes estar animado, no hay razón por la cual el cristiano debe estar triste. Cristo es nuestro gozo.
    Filemón tenía buena actitud. ¿Qué actitud tienes para con los demás?
    39 min
  • Por Poco Me Persuades – Hno. Oscar González


    Por poco me persuades
    Hechos 26:24-32
    24 “Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. 
    25 Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 
    26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. 
    27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. 
    28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. 
    29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!
    30 Cuando había dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; 
    31 y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte ni de prisión ha hecho este hombre. 
    32 Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César.”
    A todo ganador de almas le ha pasado está experiencia, vamos a evangelizar, estamos tocando puertas y generalmente las personas no abren, pero hay momentos que lo hacen y aprovechamos; empezamos a testificarles y hay gente que empieza a responder a la predicación, nos ha tocado esas personas que les preguntamos ¿Crees que eres pecador y mereces el infierno? ‘’Si lo creo’’ todo va bien y al final le preguntas ¿No te gustaría aceptar a Cristo? ‘’Es que ya voy de salida…’’ pensábamos que habíamos convencido a la persona, pero nos dicen que no, ‘’Por poco me persuades, pero no me convenciste.’’ Se meten a su casa y desgraciadamente mucha gente no es salva. Nos pasó una buena situación ganando almas en que salió una señora que estaba haciendo el aseo, dejó todo y escuchó y al final de todo entendió bien y fue salva, pero muchas veces son muy distintas las situaciones que nos encontramos en que las personas no quieren aceptar a Cristo.
    A lo largo de nuestros años en el cristianismo, no solamente hemos recibido el evangelio pero hemos recibido predicaciones, enseñanzas, hemos estado en conferencias, hemos sido retados, confrontados, advertidos del pecado, exhortados, animados para servir a Dios, sido guiados por la palabra de Dios, pero me atrevo a decir y con seguridad que aun con tantas enseñanzas y predicaciones muchos aquí en la iglesia a propósito no hemos hecho cambios en nuestras vidas, yo pienso que a pesar que se nos está diciendo la verdad, simplemente no hemos sido persuadidos, ya se nos ha predicado pero simplemente decimos ‘’No me convences’’ y se nos enseña y predica, pero la decisión hace la diferencia, de nada sirve que escuchamos y sepamos si no hacemos nada.
    Quiero hablar de cuatro puntos en los que debemos ser persuadidos
    1. Debemos ser persuadidos de quién es nuestro Señor
    Malaquías 1:6-9  dice: “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.” 
    Es fácil decir ‘’Jehová es mi Señor’’ pero otra cosa es que demostremos que verdaderamente Jehová es nuestro Señor, el pueblo se había hecho religioso,
    39 min

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