Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida

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Predicaciones y Sermones Cristianos Qué Cambiará Tu Vida episodes

  • Compra Tu Propio Aceite – Pastor Gerardo Andrade


    Compra tu propio aceite
    Mateo 25:1-13
    1 “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.
    2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.
    3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;
    4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.
    5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.
    6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!
    7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.
    8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.
    9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.
    10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
    11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!
    12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
    13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”
    Estamos viviendo tiempos diferentes, no hay duda de eso. El año pasado fue un año de locura que nos sorprendió a todos. Muchas cosas acontecieron, pero una de las cosas que sucedió y que he notado, es que ha revelado la condición de muchos cristianos, el estado de muchas iglesias. Conozco a iglesias que previo a esta pandemia estaban corriendo grandes números, tenían una buena cantidad de personas, pero vino la pandemia, la cuarentena y después que las puertas volvieron a ser abiertas, vemos que la gente no regresó. Gente de años, gente que era cristiana por vario tiempo, pero que simplemente ya no quisieron regresar con la excusa y el temor de no contagiarse, y entiendo eso a cierto punto. Yo le digo a los hermanos de mi iglesia que está bien que no vienen a la iglesia por cuestión de la pandemia y de que no se quieren contagiar, no los voy a criticar pero también, si no vienen a la iglesia me están diciendo que no salen a ningún otro lugar, pero si van al Walmart, al centro comercial, y a la iglesia es al único lugar que omiten, pues algo anda mal. 
    La realidad es que esto ha revelado el estado de muchos cristianos, de cristianos e iglesias que parecían estar fuertes en la fe. Escuché de una iglesia que tenía mil personas, pero vino la pandemia y cerraron y después volvieron a abrir y con trabajo tenían ciento cincuenta. ¿Afectó? Claro que afectó, pero afectó tal vez para bien porque ha revelado el estado y la condición espiritual de muchos cristianos.
    A través de nuestra vida cristiana enfrentaremos diversas situaciones que podrían ocasionar desánimos o darnos la excusa perfecta del porqué desistir. Quiero pensar que en cada uno de nosotros, ya sea pequeño o grande, hay un anhelo de de verdad conocer a Dios. Yo quisiera decirte que nunca vendrán situaciones de desánimo, pero no es cierto, habrá momentos en que te vas a desalentar.
    Quiero hablarte de un tema que para mí ha sido de ánimo y bendición. Encontramos estas diez vírgenes. Cinco de ellas prudentes, cinco insensatas. Dice la palabra de Dios que ellas esperaban al esposo y por fin se escucha que viene. Entonces las diez salen a recibirlo, pero cinco de ellas se preparan y salen con sus lámparas. No había luz eléctrica, entonces, la manera de alumbrar en la oscuridad era a través de lámparas que eran encendidas con aceite y el aceite hacía que la lumbre siguiera ardiendo y de esa manera alumbrar el camino.
    Cinco de ellas salen con lámparas con el aceite que esas lámparas tenían, y las otras cinco se preparan no solo con el aceite que las lámparas tenían, sino que llevaban extra, un poco más. Dice la palabra de Dios que el esposo tarda en llegar y dicen l...
    55 min
  • Es Tiempo De Que Salgas De La Cueva – Pastor Arturo Muñoz


    Es tiempo de que salgas de la cueva
    1 Reyes 19:1-11
    1 “Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.
    2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.
    3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.
    4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
    5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.
    6 Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.
    7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.
    8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
    9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?
    10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
    11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.”
    Elías había tenido una tremenda victoria en el capítulo 18. Elías oró a Dios y le dijo que demostrara a Acab y a los profetas quién era Dios. Dice 1 Reyes 18:37-40 “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.” Y a estos cientos de profetas los mató Elías. Elías acababa de tener una de las más grande victorias en su vida, pero en el capítulo 19 dice que Acab le dio las nuevas a Jezabel y Jezabel dice: “Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.” Y dice el versículo 3 “y viendo el peligro” ¿Cuántos podemos ver el peligro a nuestro alrededor? Podemos verlo en gente que realmente nos quiere hacer daño, peligro con este virus, peligro con Satanás que está como león rugiente buscando a quién devorar; y dice que Elías vio el peligro y el versículo 4 dice que encuentra un enebro “y deseando morirse, dijo: Basta ya.” Estaba diciendo: “Estoy cansado de esta reina, estoy cansado de la persecución.”  Apenas habían pasado unas cuantas horas y ya había claudicado, ya se estaba dando por vencido. Y sigue diciendo “quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.” ¿Y cuántos hemos pensado eso alguna vez en nuestra vida? Elías estaba entrando en un momento depresivo muy fuerte y estaba pensando que ya no quería vivir más. No le había pasado nada, no estaba en una cárcel, no lo habían golpeado, simplemente le habían dado la mala noticia de que iba a morir y él en vez de buscar a Dios y decirle: “Oh Señor, tú me ayudaste y yo vi tu poder y gloria y lo mismo puedes hacer con esta vieja bruja.
    47 min
  • Cuidando A Tu Familia – Pastor Arturo Muñoz


    Cuidando a tu familia
    Génesis 18:19
    “Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.”
    Este mensaje está guiado principalmente al esposo. Dios estaba hablando acerca de Abraham, de una manera positiva, diciendo: “Abraham no es alguien que se niegue a seguirme, no es alguien que encubra mi Palabra, no es alguien que rehuye a mis mandamientos.” Qué tremendo sería si Dios hablara acerca de nosotros y que dijera “Yo sé que este cristiano va a ir a la iglesia”, “”sé que este papá lleva una vida entregada”, “Yo sé que él me va a servir porque él es fiel.” Cuando el diablo habló en contra de Job y le dijo a Dios “Tu lo cuidas y lo proteges, pero si no lo cuidaras tanto, él no te seguiría tanto.” Entonces Dios de alguna manera le dice a Satanás que le iba a quitar ese cerco a Job y que viera como Job no le servía de balde, sino que de palabra y hecho y que Dios lo conocía bien. Dios nos conoce bien a cada uno de nosotros. 
    ¿Cómo podemos cuidar a nuestra familia?
    1. Invirtiendo en nuestra familia
    Cada uno de nosotros podemos invertir en nuestra familia. Podemos invertir pasando tiempo con ellos, cuidando a la esposa. Pero ponemos la excusa de que hay una pandemia y ni unos chicles estamos invitando a nuestra esposa, y no estamos pasando tiempo con la esposa, ni tiempo con nuestros hijos. Es tiempo de pasar tiempo con ellos. Como papás tenemos esa necesidad de invertir en nuestra familia. 
    Dice Deuteronomio 6:6-7 “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;  y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.” No dice “estando ausente de tu casa” dice estando en tu casa. Y ahora todo mundo está en casa. Estamos pero no estamos. Estamos en casa, pero ignoramos a la esposa, a nuestros hijos y a Dios. Vivimos nuestra vida en casa y no estamos invirtiendo en nuestra familia. El repetir la Biblia con ellos no es simplemente leer un versículo. El repetir un versículo con ellos es enseñarles la Palabra una y otra vez. Invertir tiempo con ellos es pasar tiempo con ellos, es repetir y enseñar la Palabra de Dios y como papás tenemos que invertir en nuestros hijos.
    Cuando decimos “Estamos en la pobreza, yo fui pobre y cuando crecí solo teníamos un trompo y unas canicas” y gloria a Dios por las canicas y no era tan caro, ahora es el playStation, pero nos empezamos a formular ciertas cosas y decimos “voy a darle lo mejor a mis hijos y voy a darles lo que me pidan.” Y chiquear y darles lo que tus hijos te piden no es invertir en tus hijos, es más, los estás malcriando y estamos teniendo una idea errónea de cómo es la inversión en nuestra familia. Darle todo a nuestros hijos no es invertir, es malcriar a nuestros hijos. Les estamos diciendo  que está bien, que no se preocupen y un día eso va a traer consecuencias porque el diablo puede usar todo eso y la Biblia dice que un hijo consentido trae un dolor de cabeza a los padres.
    De tal manera que a parte de darles todo, algunos padres dicen que van a invertir en los hijos para que los saquen de la pobreza y entonces quieren meterlos a la mejor universidad, pero el error es que piensan que a través de esa inversión los van a sacar de la pobreza y ahí se arregla todo. Primero hay que empezar con la palabra de Dios en sus vidas.
    Estamos invirtiendo cuando en familia estamos repitiendo y enseñando la Palabra de Dios. No invertimos si no ayudamos a nuestra familia, si solamente los traemos una vez a la iglesia en un mes y en casa no conocemos a Dios, no se habla de Dios, se ve pura cosa mala en la televisión, no hay un amor verdadero a Dios. Es más, los hijos no quieren llegar, ese hogar ya no es un hogar cristiano. Tenemos que comenzar a invertir.
    30 min
  • Descansando De Más – Pastor Arturo Muñoz


    Descansando de más
    1 Reyes 13:11-19
    11 “Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras que había hablado al rey.
    12 Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón de Dios que había venido de Judá.
    13 Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensillaron el asno, y él lo montó.
    14 Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy.
    15 Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan.
    16 Mas él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugar.
    17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.
    18 Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua.
    19 Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua.”
    Encontramos una historia en donde Dios está usando a un varón que en el versículo 1 lo menciona “He aquí que un varón de Dios.” Dios quería usar a este hombre y lo usó para hablar contra uno de los reyes más perversos. Dice la Biblia que Dios le dice a este varón que hable con Jeroboam. Jeroboam, aquel que desvió el corazón de los hijos de Israel, que puso sacerdotes que no eran de la tribu de Leví y no puso tiempos en donde se iban a ofrecer sacrificios, y cambio los lugares para adorar a Dios y a este rey Jeroboam, Dios quería juzgar y hablar. Y Dios tomó a este varón de Dios y le dijo que hablara con Jeroboam. 
    Este hombre va y dice en el versículo 1 al 3 “He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar incienso, aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres. Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará.” Y dice después que cuando Jeroboam oyó la palabra del varón de Dios, dijo “detenedle, agarrenlo, que no se vaya” y mientras estaba extendiendo su mano contra este hombre, su mano se quedó seca.
    Dice el versículo 6 “Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios,” Esta era una oportunidad para este varón de Dios, hacerle saber al rey lo mal que andaba, pero aún así dice la Biblia que el profeta ora a Dios y la mano es restaurada y después de que esto pasa, el rey quiere darle un presente. Pero Dios le había dicho a este profeta que fuera de Judá a Betel y cuando fuera hasta Betel no comiera, ni tomara nada y que por el camino que fuera no regresara. Y este rey siendo un rey malvado y perverso, le dice al profeta que fuera a su casa porque le quería invitar a comer y a ¿cuántos nos ha pasado que cuando estamos en ayunas nos hacen una invitación? Cuando estás ayunando y has propuesto un ayuno sea de un día o dos y aquella persona que nunca te invita a comer, te invita a comer y te invita a comer tu comida favorita y dices ¿qué hago? y nos podemos imaginar al rey y a mucha gente alrededor y creo que por la gente que estaba ahí y sabiendo el profeta el mandato de Dios, no accedió. Y muchas veces cuando el diablo nos está invitando a pecar y porque hay gente a nuestro alrededor, lo que normalmente decimos “alguien me está viendo, no voy a pecar” Y este profeta le dice que no. 
    45 min
  • Rut: Una Historia De Gracia – Pastor Arturo Muñoz


    Rut: Una historia de gracia
    Rut 1:1-5
    1 “Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.
    2 El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí.
    3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos,
    4 los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años.
    5 Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.”
    Rut es uno de dos libros en la Biblia que se basan en el personaje de una mujer. Tenemos el libro de Rut y el libro de Ester. Rut es una historia de gracia. Quiero hablar de la historia de gracia revelada y mostrada hacia una mujer moabita. De hecho la frase Rut la moabita se menciona cinco veces. Se menciona en Rut 1:22; en Rut 2:12; en Rut 2:21; en Rut 4:5; y en Rut 4:10 cuando se está casando con Booz dice Rut la moabita. Cinco veces y cinco se relaciona con la gracia de Dios. Dios está diciendo: “esta es Rut la moabita, pero ya no más, ahora es Rut, la esposa de Booz.”
    Este libro nos recuerda la gracia de Dios que se extiende a una persona, a una mujer extranjera del pueblo de Dios. 
    Rut es el octavo libro de la Biblia. Antes, se encuentra el libro de Jueces y este libro nos habla acerca de la apostasía del pueblo de Israel, cuando los hijos de Israel se apartan de los caminos de Dios y de la obediencia de Dios y terminan en depravación. Cada vez que había un problema, el pueblo de Israel clamaba a Dios. Dios enviaba a un juez y a pesar de todo esto, los israelitas se continuaban alejando de Dios. 
    Los últimos capítulos del libro de Jueces nos hablan de la corrupción espiritual y de la corrupción social. Cuando una nación camina por el sendero de la corrupción espiritual, siempre culminará en una corrupción social. El libro de Jueces termina en algo triste, peleando el pueblo de Israel con los hijos de Benjamín y vemos como veinte cinco mil de los israelitas terminaron muertos. El libro de Jueces termina en tristeza. 
    Después del libro de Jueces tenemos el libro de Rut y después de Rut tenemos el los libros de Samuel. Estos libros de Samuel nos hablan no de la decadencia de Israel, sino de la ascendencia de Israel. Samuel nos detalla los acontecimientos de cómo David asciende al trono y ahora es rey. También nos relata cómo este hombre, ungido por Dios, lleva al pueblo de Israel de regreso a los caminos de Dios. Samuel concluye con el rey David en su trono, disfrutando de paz, con un reino unido. De tal manera que el primero y el segundo libro de Samuel terminan con gran gloria, traen alabanza a Dios
    La única manera de cómo una persona puede ir de apostasía a alabar a Dios, es a través de la gracia de Dios y ahí en medio encontramos el libro de Rut.
    Es interesante ver que el libro de Rut y la historia de una mujer gentil se encuentra entre estos dos libros que nos habla acerca de la historia de los judíos. Rut no era judía, era moabita y hay entonces una similitud entre esta moabita gentil y nosostros porque no somos judíos, somos gentiles. Israel, durante el libro de Rut estaba en un periodo donde no tenía rey. Rut 1:1 dice: “Aconteció en los días que gobernaban los jueces,” Aún no tenían un rey. La historia de Rut está sucediendo al final de los capítulos de los libros de jueces, antes de que David entrara como rey. Aun cuando Dios estaba cuidando de Rut, él aún no era reconocido como el rey de Rut. Un día el verdadero Mesías vendrá y reinará, reinará en la nueva Jerusalén y cuando ese día llegue, los judios gozarán de completa paz.
    Mientras tanto, Dios por su sublime gracia está llamando a la nov...
    39 min
  • Relaciones Que Debemos Cuidar – Pastor Moisés Garrido


    Relaciones que debemos cuidar
    Salmos 133:1-3
    1 “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
        Habitar los hermanos juntos en armonía!
    2 Es como el buen óleo sobre la cabeza,
       El cual desciende sobre la barba,
       La barba de Aarón,
       Y baja hasta el borde de sus vestiduras;
    3 Como el rocío de Hermón,
       Que desciende sobre los montes de Sion;
       Porque allí envía Jehová bendición,
       Y vida eterna.”
    Una de las relaciones más hermosas que podemos tener como seres humanos es la hermandad que tenemos entre cristianos. Debería ser algo hermoso, algo grato, algo que debemos valorar. Qué bonito es llegar a la iglesia y poder saludar a todos y poder disfrutar de ese tiempo. Ama a tu iglesia.
    Ahora, ¿quién es la iglesia? Yo no estoy diciendo que ames las losetas, la alfombra o las bocinas, estoy hablando de amarnos unos a otros. Dice la Palabra de Dios “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!” Es algo que vamos a hacer eternamente y debemos empezar a disfrutarlo desde que estamos aquí. Nadie es lo suficientemente independiente como para valerse por sí mismo. Necesitamos unos de otros.
    El salmista nos dice en Salmos 133:1 “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!” 
    Me enfermé y unos de los síntomas que más me llamó la atención y el que más me dolió fue que perdí el gusto. No podía probar, ni oler nada. Las hermanas mandaban comida y yo ni disfrutaba, tenía que imaginarme el sabor, y algo que no se puede disfrutar es algo que puede comenzar a pesar. Pero dice el salmista “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!” Necesitamos la iglesia, necesitamos el compañerismo. Quizás no podamos abrazarnos, ni saludarnos, pero necesitamos el compañerismo que hay en una iglesia y no solamente venir y pasar un rato, necesitamos disfrutarlo, gozarlo, aprovecharlo, para poder tener una convivencia hermosa como cristianos.
    El salmista comienza a hacer varias comparaciones “Es como el buen óleo sobre la cabeza,” Si recordamos las condiciones en las cuales se vivían en esos tiempos, eran tierras áridas y era un problema común la sequedad en la piel. El aceite terminaba aliviando aquellos dolores resultado de la sequedad. Cuando mi papá estaba enfermo varios hermanos de la iglesia lo ayudaron, le llevaban oxígeno, despensa a mi familia y eso alivia mucho las cargas. Pertenecer a una iglesia, ser parte, involucrarse en una iglesia ayuda a aliviar las cargas que tenemos en este mundo. Lo he visto viendo vecinos que han enfermado, conocidos que han enfermado que no pertenecen a una iglesia y la carga para ellos llega a ser tan pesada que llegan a la depresión, porque no hay un brazo que les ayude, no hay alguien que vaya y les diga estoy orando por ti. Por eso, debemos valorar nuestra iglesia. No nada más está hablando de cualquier aceite, sino del aceite de la unción preparado con especias aromáticas que llenaban de un olor exquisito el lugar santo. Y así debería ser nuestra estancia en nuestra iglesia.
    Muchas veces nuestras relaciones dentro de la iglesia llegan a ser más fuertes que con nuestra familia en la carne. Cuando murió mi papá, uno de mis tíos me preguntó si necesitábamos dinero para el funeral y yo le dije que gracias a Dios él había suplido todo. Hermanos de la iglesia, pastores, amigos nos habían ayudado y mi tío se quedó sorprendido. Esas relaciones llegan a ser más fuertes que con nuestra propia familia. Por eso, debemos valorarlo, apreciarlo.
    Una iglesia no es el edificio, la iglesia somos cada uno nosotros. Es interesante ver como hay cristianos que no tienen un solo amigo en la iglesia. Con todo respeto, pero si solo ves los servicios en internet, es difícil que te relaciones de esa manera. Necesitamos vernos, estar juntos. No entiendo a hermanos que no tienen amistades dentro de la iglesia.
    1 hr
  • El Pecado De Giezi – Pastor Arturo Muñoz


    El pecado de Giezi
    2 Reyes 5:20-27
    20 “Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.
    21 Y siguió Giezi a Naamán; y cuando vio Naamán que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle, y dijo: ¿Va todo bien?
    22 Y él dijo: Bien. Mi señor me envía a decirte: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos nuevos.
    23 Dijo Naamán: Te ruego que tomes dos talentos. Y le insistió, y ató dos talentos de plata en dos bolsas, y dos vestidos nuevos, y lo puso todo a cuestas a dos de sus criados para que lo llevasen delante de él.
    24 Y así que llegó a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y lo guardó en la casa; luego mandó a los hombres que se fuesen.
    25 Y él entró, y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
    26 El entonces le dijo: ¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
    27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.”
    Dice la Palabra de Dios que el general del ejército del rey de Siria, Naaman, tenía lepra y una jovencita le dice a su señora que hay un profeta en Israel que conoce a Dios y es poderoso en Dios y este hombre fue con Eliseo. Cuando llegó con Eliseo ni siquiera lo recibió, sino que le dijo que se sumergiera en el Jordán siete veces, y Naamán enojado, no lo quería hacer, pero uno de sus siervos le dijo que si el profeta le hubiera pedido hacer algo más difícil ¿no lo hubiera hecho? y entonces Naaman fue al Jordán, se sumergió siete veces y fue limpio.
    Naamán regresó con Eliseo para darle regalos como agradecimiento, pero Eliseo no los aceptó. Mientras tanto, Gieze estaba viendo lo que estaba sucediendo, vio como el profeta, su amo, no estaba aceptando esos regalos de alguien que era importante y quizás Gieze estaba pensando: “¿Cómo es que Eliseo no ve la situación en la cual nos encontramos? ¿cómo es que no puede ver que necesitamos esos vestidos nuevos y esa plata? Eso nos puede ayudar.”
    1. Su Excusa
    Dice el versículo 20 “Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí:” Y cuidado cuando empiezas a hablar contigo mismo. “He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.” Él estaba diciendo Eliseo, el profeta es un estorbo. ¿Cuántas veces decimos entre sí y pensamos: “Mi pastor es un estorbo, ese misionero es un estorbo, mi esposo es un estorbo, mi esposa es un estorbo y a causa de esto puedo hacer esto y esto”?
    La excusa de Gieze fue su autojustificación. Cuando tú te autojustificas, cuando estás pensando “es que el tiene la culpa”, “es que yo tambien lo puedo hacer, porque él también lo ha hecho”, el diablo viene y empieza a decirte: “Mira lo que aquel tiene y tú no tienes. Tú mereces más, no puedes quedarte así, mereces ese dinero. Aquel que se porta mal tiene y tú no tienes dinero, aquel que blasfema a Dios tiene dinero y tú no” y viene el diablo y dice “Tú mereces” y te empieza a apapachar, y te dice que los busques y lo tomes. 
    Entonces Gieze le echó la culpa a Eliseo. Nunca te autojustifiques, no le eches la culpa a alguien más. Cuando le echas la culpa a alguien más y dices “él lo hizo y no le pasó nada, entonces yo lo puedo hacer” y entonces viene el diablo y te dice que lo hagas, que no te va a pasar nada y te empiezas a autojustificar.
    50 min
  • La Resurrección De Lázaro – Pastor Arturo Muñoz


    La Resurección de Lázaro
    Juan 11:38-11
    38 “Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima.
    39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.
    40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
    41 Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.
    42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
    43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: !!Lázaro, ven fuera!
    44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”
    Esta historia no solo es de los versículos del 38 al 44. Esta historia viene desde el versículo 1 hasta el 53, en donde Juan de una manera, a través del Espíritu Santo, nos dejó qué fue lo que sucedió en la vida de Lázaro y de sus hermanas. 
    La Palabra de Dios nos dice en los versículos 1 y 2 “Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.” Esta historia se encuentra en el siguiente capìtulo y Juan nos lo cuenta porque todo esto ya había sucedido. Dice el versículo 3 “Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.” De tal manera que encontramos que Jesús amaba a esta familia. Era una familia muy querida para el Señor Jesús, y Marta y María envían a decirle a Jesús que Lázaro estaba enfermo ¿Sabía Jesús que Lázaro estaba enfermo? Por supuesto que sí. Él nos conoce a cada uno de nosotros. Sabe lo que estamos pasando, sabe nuestros problemas y Jesús recibió estas noticias, que él ya sabía y dice el versículo 4 “Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”
    1. La razón de la enfermedad
    Dice el Señor Jesucristo “esta enfermedad no es para muerte.” Y sí, Lázaro murió, pero Jesús estaba con sus discípulos y con gente y les dice que la razón final, el propósito de esa enfermedad era para la gloria de Dios. ¿Te has puesto a pensar que la enfermedad que tienes es para la gloria de Dios? La enfermedad de Lázaro era para la gloria de Dios y no solo la enfermedad sino que cualquier situación que estamos pasando, sea un problema difícil, sea una prueba, sea lo que sea, tenemos que recordar que es para la gloria de Dios. 
    La palabra gloria, es la palabra doxa y más adelante está la palabra glorificado y es una palabra que significa: para que Dios sea magnificado, glorificado, honrado. De tal manera que Dios está siendo glorificado con lo que estás pasando. Dice 1 Corintios 10:31 “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” Dice la Biblia que si bebes, que si comes o haces otra cosa, hazlo para la gloria de Dios y ¿por qué dice eso? ¿qué tiene que ver que cuando estamos comiendo darle la gloria a Dios? Lo que tiene que ver es que es nuestra vida, Dios dice que todo lo que hacemos no lo hagamos para nosotros sino para la gloria de Dios. 
    Acuérdate que hay un Dios en el cielo que ve cuando comemos, cuando tomamos, en otras palabras que cuando estamos hablando algo, que cuando estamos viendo algo, sea para la gloria de Dios. Esta enfermedad por la que estaba pasando Lázaro era para la gloria de Dios.
    Hay unas maneras en las que podemos dar gloria a Dios. Dice Juan 14:13 “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Cuando oramos en el nombre de Jesús, el Padre es glorificado.
    41 min
  • ¡Oh Jehová Aviva Tu Obra! – Pastor Arturo Muñoz


    Oh Jehová, Aviva tu obra
    Habacuc 3:1-6
    1 “Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.
     
    2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
    Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
    En medio de los tiempos hazla conocer;
    En la ira acuérdate de la misericordia.
     
    3 Dios vendrá de Temán,
    Y el Santo desde el monte de Parán. 
    Su gloria cubrió los cielos,
    Y la tierra se llenó de su alabanza.
     
    4 Y el resplandor fue como la luz;
    Rayos brillantes salían de su mano,
    Y allí estaba escondido su poder.
     
    5 Delante de su rostro iba mortandad,
    Y a sus pies salían carbones encendidos.
     
    6 Se levantó, y midió la tierra;
    Miró, e hizo temblar las gentes;
    Los montes antiguos fueron desmenuzados,
    Los collados antiguos se humillaron.
    Sus caminos son eternos.”
     
    Habacuc comienza con una palabra importante dice: Oración del profeta Habacuc. ¿Cuál era esa oración? “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,” Vemos que en los primeros dos capítulos tenía algunas preguntas y una de ellas era por qué había maldad sobre la tierra y por qué Dios iba a mandar un castigo al pueblo de Israel y Dios le está respondiendo. Pero en el capítulo 3, Habacuc después de un poco de queja, ha entendido la finalidad en la que Dios le ha llamado y comienza una oración un poco poética, parecida a los salmos y dice: “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.” Y si vamos al final del capítulo 3 dice: “Jehová el Señor es mi fortaleza, El cual hace mis pies como de ciervas, Y en mis alturas me hace andar.” Habacuc está reconociendo el poder y la soberanía de Dios. Pero dice el versículo 2 “Oh Jehová, aviva tu obra” y nosotros de la misma manera debemos orar a Dios y decirle “Oh Jehová, aviva tu obra.”
    1. Aviva su obra – Pidiendo
    Podemos orar y decirle: Aviva tu obra. Eso es lo que hizo Habacuc y debemos de interesarnos en su obra, debemos de ver la importancia de su obra y decirle que avive su obra.
    Dice Romanos 12:12 “gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;” Dice la Palabra de Dios “constantes en la oración” y debemos de pedir constantemente que Dios nos ayude a vivir para él, debemos rendirnos a su Espíritu Santo pero hay algo que se nos olvida constantemente y es pedirle a Dios que avive su obra. Su obra es nuestra obra, su mies es nuestra mies, somos parte de la mies del Señor y sí, debemos de pedirle que nos cuide, que nos proteja, que nos bendiga, pero creo que cuando decimos que nos bendiga es algo muy general. En la Biblia no creo que diga “Señor, bendícenos”, pero sí dice “Aviva tu obra.” Pablo le dice a Timoteo que avive el don de Dios, ciertamente Pablo pedía a Dios que bendijera a Timoteo, pero cuando le decimos, que nos bendiga, Dios dice ¿cómo quieres que te bendiga? ¿qué quieres que haga? Tenemos un Padre celestial que busca que nosotros seamos más concretos en nuestras relaciones y cuando decimos y pedimos que Dios dé un crecimiento espiritual a nuestra iglesia (y debemos de pedir por un crecimiento espiritual), pero a veces queremos un crecimiento espiritual sin hacer algo, queremos crecimiento sin venir a la iglesia, sin leer Su Palabra, sin salir a ganar almas, sin escudriñar Su Palabra, y Habacuc dice en su oración “Aviva tu obra” y es una oración que debemos pedir constantemente.
    No solamente debe ser una oración constante, sino congruente. Romanos 12:11 dice: “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;” Pablo dice que hay que tener un espíritu ferviente, hay que estar sirviendo al Señor, hay que estar echándole ganas, y cuando le decimos que avive su obra no se lo podemos decir cuando estamos acostados todo el tiempo, nuestra oración debe ser congruente, 
    45 min
  • Amigo, ¿A Qué Vienes? – Pastor Arturo Muñoz


    Amigo, ¿A qué vienes?
    Mateo 26:47-56
    47 “Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.
    48 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle.
    49 Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó.
    50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.
    51 Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.
    52 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.
    53 ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?
    54 ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?
    55 En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
    56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”
    Aquí tenemos la historia cuando se acercan para aprehender al Señor Jesús, vino alguien llamado Judas y es quien lo traicionó y la salutación salve, era una salutación que significaba buenaventura, bienestar, un buen deseo hacia esa persona. Judas le dijo “te deseo lo mejor, maestro” y luego le besó y Jesús le dijo: “Amigo ¿a que vienes?” y de eso quiero hablar.
    El Señor Jesucristo sabe nuestras intenciones cuando nos acercamos a él, cuando vamos a la iglesia, Jesús nos dice: Amigo ¿a que vienes a la iglesia? y si vamos a criticar ya hemos encontrado qué criticar, si hemos venido a juzgar ya hemos encontrado qué juzgar, pero sí hemos ido a aprender de la Palabra de Dios para que nos hable, yo creo que Dios nos va a hablar.
    Judas se acercó con el Señor Jesucristo pero no se acercó para mostrar honor y honra o para desearle lo mejor a Jesús, sino que él fue para entregar a Cristo, para traicionarlo, para darle la espalda a Jesús, a pesar de que le dijo “Maestro”.
    Cuando vamos a Jesús deberíamos de ir para esperar de él y no para juzgarlo o criticarlo, ¿vienes a él para dar o para recibir, para causar problemas o para traer soluciones, para maldecir o para ser bendecido por él y bendecirlo a él? Jesús hace una pregunta ¿A qué vienes? Algunos solo van a hacer acto de presencia, “yo vine porque soy maestro de escuela dominical”, “yo vine porque tengo algo que hacer en la iglesia, pero si no tuviera que barrer, recoger ofrendas, o estar metido en la oficina, pues no hubiera venido.”
    1. ¿Vienes a condenarlo? 
    Podemos venir a condenar a Jesús, a entregarlo, a acusarlo como lo hizo Judas. Dice Mateo 12:10-14 “Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo?” Ellos querían condenar a Jesús, le estaban haciendo esa pregunta a Jesús no porque realmente querían ver el poder de Dios, sino para condenarlo y poder acusarlo “Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo.” Jesús no vino a morir por los animalitos, él vino a morir por nosotros que tenemos un alma, que podemos adorar y honrar a Dios y entonces Jesús les dice que un hombre vale más que una oveja, más que un chango. “Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.”
    Amigo ¿a qué vienes a Jesús?
    43 min

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