Hoy toca descanso y entonces no os voy a contar mi entrenamiento, pero sí una reflexión porque es posible que digas preparando un maratón, pero a ver, pero, a ver, alma cándida, ¿para qué preparas un maratón? O sea, ¿para qué te preparas para estar corriendo tres, tres horas y media, cuatro horas o incluso más sufriendo y diciendo en muchos momentos, pero ¿qué hago yo aquí? En vez de estar tomando un aperitivo, ¿qué es lo que me tocaría un domingo a estas horas? Bueno, pues efectivamente, si tú piensas solamente de manera racional, que ya te digo que no es así porque la emoción tiene muchísima importancia, es posible que no lo entiendas y es posible que hayas también contado en muchas ocasiones eso de correr es de cobardes, pues bueno, pues es lo que te digo yo, que precisamente no correr es de cobardes, no correr y por eso preparamos un maratón. Pero bueno, como esto durante un minuto no me da tiempo a completar la reflexión, la siguiente reflexión donde voy a irles a explicar por qué corremos ese maratón y por qué precisamente no correr es de cobardes.