“…Los brazos de las madres son cestos floridos”, dijo Martí. Negras, mulatas, indias, nacaradas: vengan, madres, a aliviar con su aroma la agitación del mundo nuestro. Y recurro a los versos del más universal de los cubanos para expresar el mayor de los sentimientos a quienes nos dieron la vida. Será este un domingo especial porque mas allá de toda adversidad, de las flores que esta vez crecerán en nuestro propio jardín, no existe distanciamiento entre el latir de una madre y sus retoños.