Como en muchos de sus testimonios, su muerte, tuvo el dolor de lo real, del mismo sentimiento por testimoniar la vida que una y otra vez impulsó al escritor jatiboniquense Mario Verdugo, Mayito. Y en esta hora de las despedidas evocar su obra, deviene una suerte de alivio para los intelectuales espirituanos, el reconocido ensayista Antonio Rodríguez Salvador, Chichito, resume la maestría literaria de un hombre que además de cultivar letras, fue embajador de Cuba en varias naciones.