Un testimonio desde el corazón de la represión. Hablamos con una activista iraní que, bajo un pseudónimo y con el rostro pixelado para proteger a su familia, nos relata la realidad de un régimen que masacra a su propio pueblo para sobrevivir.
A finales de diciembre de 2025, el colapso económico fue la chispa. Comerciantes del Gran Bazar de Teherán, golpeados por la hiperinflación y el derrumbe del rial, iniciaron una huelga pacífica. En cuestión de días, el descontento por el hambre y la pobreza se transformó en una demanda política clara y generalizada: el fin del régimen de los ayatolás. Lo que siguió no fue una mera dispersión de protestas, sino una masacre metódica y sin precedentes en la historia de la República Islámica.
La respuesta del régimen: balas, apagón y una matanza encubierta
Frente a un desafío existencial, el régimen del Líder Supremo Alí Jamenei desplegó su brutalidad más extrema. El 8 de enero de 2026, las fuerzas de seguridad, incluida la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y la milicia Basij, escalaron la represión de forma coordinada a nivel nacional.
Uso de fuerza letal indiscriminada: Testigos y organizaciones documentan cómo los agentes, apostados en tejados y comisarías, dispararon rifles y escopetas con perdigones de metal directamente contra manifestantes desarmados, apuntando a cabezas y torsos. Un testigo relataba a la BBC: "Vi cómo disparaban directamente a las filas de manifestantes, y la gente caía donde estaba".
Una cifra de muertos que se cuenta por miles: Aunque las cifras oficiales son opacas o inexistentes, las estimaciones de fuentes independientes son estremecedoras. Amnistía Internacional y Human Rights Watch hablan de miles de muertos. Iran International reportó al menos 12,000 manifestantes asesinados solo los días 8 y 9 de enero. La ONG Iran Human Rights estimó al menos 648 muertos, advirtiendo que la cifra real podría superar los 6,000.
El apagón digital para ocultar los crímenes: Para impedir que el mundo viera la magnitud de la matanza, las autoridades impusieron un apagón casi total de internet y las comunicaciones. Esta medida deliberada buscó ocultar la evidencia y dificultar la organización y el duelo.
Morgues desbordadas y "cementerios" improvisados: A pesar del bloqueo, surgieron imágenes dantescas. En la morgue forense de Kahrizak, al sur de Teherán, se vieron cientos de bolsas con cadáveres apiladas unas sobre otras en almacenes y contenedores. Un testigo en un cementerio de Teherán describió entre 1,500 y 2,000 cuerpos amontonados en grandes salas. Un periodista dentro del país envió un mensaje desesperado: "Cuenten al mundo que en Irán se están cometiendo crímenes indescriptibles... convertirán el país en un cementerio".
¿Por qué esta protesta es diferente? El régimen, agotado y acorralado
Este levantamiento no es un evento aislado, sino el punto álgido de décadas de resistencia que incluyeron el Movimiento Verde (2009) y la revuelta "Mujer, Vida, Libertad" (2022). Sin embargo, expertos coinciden en que su escala y el contexto son únicos.
Agotamiento económico e ideológico: El régimen está en una "franca decadencia", con una economía estrangulada por sanciones y una corrupción endémica que ha acabado con el ahorro de miles de iraníes, como en la quiebra del Banco Ayandeh.
Una sociedad que ha perdido el miedo: Tras ciclos anteriores de protesta, especialmente el de 2022, una parte significativa de la población, y muy notablemente las mujeres, ha superado el temor al estado represivo.
Un régimen debilitado geopolíticamente: La derrota de aliados clave como Bashar al-Assad en Siria y el debilitamiento de Hezbolá han reducido drásticamente la influencia regional de Irán, dejando al régimen más aislado que nunca.
La amenaza de intervención externa: El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha amenazado explícitamente con intervenir militarmente en apoyo a los manifestantes, algo sin precedentes que añade una capa de peligrosa tensión internacional. El régimen ha respondido convocando contramanifestaciones, que Jamenei calificó como una "advertencia" a Estados Unidos.
En este capítulo, más allá de los titulares
En "PROHIBIDO SER LIBRE", nos sentamos con una voz desde dentro. Abordamos estas preguntas desde la perspectiva de quien lo vive:
¿Cómo se organiza la resistencia cuando el estado responde con una matanza?
¿Qué significa el apagón digital para las familias que buscan a sus seres queridos entre pilas de cadáveres?
¿Hay espacio para la esperanza cuando el régimen se muestra dispuesto a "resistir hasta el final"?
¿Cómo se vive el día a día bajo una represión tan feroz?
Este no es un análisis geopolítico distante. Es el relato crudo de la lucha por la dignidad y la libertad frente a un régimen que ha demostrado que no dudará en asesinar a sus ciudadanos para mantenerse en el poder.
Escucha el testimonio. Rompe el cerco de silencio.