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Dios nos ha hecho únicos e irrepetibles
Las desembocaduras de los ríos en el mar, en algunos lugares del planeta son zonas muy especiales. Debido al encuentro que se da entre los dos tipos de agua, la salada del mar y la dulce de los ríos, propicia el ambiente adecuado para que vivan, se desarrollen y se reproduzcan muchas especies de pequeños peces, anfibios y gusanos, atrayendo así a toda clase de aves que se congregan para aprovechar los festines que significan los peces en ciertas épocas del año.
Recientemente vi un documental de estas zonas y observe, que conviviendo pacíficamente se reúnen ahí aves de diversas formas, colores y tamaños, lo que más me llamó la atención fueron las diferentes y variadas formas de pescar y los diversos tipos de picos que usan para ese fin. Algunas tienen patas largas que usan para remover el barro y entonces atrapar a los peces con su pico en forma de lanza, otras son pequeñas con pico corto y puntiagudo, otro grupo tiene el pico como espátula con el que levanta sedimento que cuela dejando los peces atrapados en él, otro más pesca en equipo, se concentra un grupo de ellos en forma de circulo que poco a poco van cerrando hasta aprisionar entre ellos a los peces y ahí los comen, otros planean y desde el aíre se dejan caer sobre sus presas, el último que note atrapa vadeando de un lado a otro con el pico al ras de la superficie del agua y así consigue su comida.
Increíble que en un mismo lugar puedan convivir tantas especies con sus propios y tan distintos estilos de pescar, note que luchan entre ellas por los peces, pero no por ver quien lo hace mejor, parece que se aceptan con sus diferentes formas, no explicaron cual lo hace mejor, lo que sí es claro que es que a cada una le funciona el pico que tiene y como lo usa.
Sé que a diferencia de los animales a nosotros nos mueve la razón y los sentimientos, es por ello que nos cuesta aceptar a los demás con sus diferencias. Nos encantan los que son iguales o al menos se parecen y piensan como nosotros, nos fascina que nos den la razón, que se siga el orden que nosotros suponemos. Por especie las aves que vi, aceptan el pico que tienen y por instinto lo usan como lo usan, parece que se aceptan como son y así aceptan a los otros
Si la razón nos asiste a nosotros, deberíamos entender que tiene sentido haber nacido como somos y deberíamos usarla también para aceptarnos y aceptar a los demás.
Por lo tanto, acéptense unos a otros, tal como Cristo los aceptó a ustedes, para que Dios reciba la gloria. Romanos 15:7
Un líder piadoso se sabe puesto por Dios para guiar a otros
Hay algo mágico que sucede cuando ya estamos del otro lado, se nos olvida el camino que tuvimos que recorrer, es una tendencia cuando hemos logrado lo que queríamos. Nos alegramos y ocupamos de nuestra nueva estancia y de lo que logramos y no siempre volteamos para atrás.
No podemos generalizar, pero según las estadísticas se nos dice que un gran porcentaje de los inmigrantes que han llegado a otro país y que normalmente llegaron ahí como ilegales, una vez que se acomodan, comienzan a asimilar la cultura de donde llegaron y se niegan a ayudar a otros que pretenden llegar a donde ellos están.
Algunos claro qué buscan ayudar y apoyar a sus familiares para que vengan con ellos y les facilitan el camino, pero otros se niegan y prefieren que los que vienen luchen con sus propios recursos y medios. La idea resumida es que en muchas ocasiones los ilegales, son los peores enemigos de los ilegales.
Este fenómeno se observa en todos los ámbitos. Aquel empresario que llego al éxito en su negocio, se niega a apoyar a los que van empezando, el maestro que batallo para alcanzar su titulo le complica la vida a sus alumnos, los casados no se detienen a apoyar a los solteros, los maduros no enseñan a los inmaduros, el que encontró el camino, no quiere compartir su mapa con los que van pasando, la formula, la clave, el sistema. Parece que la lógica es, si ha mi costo gran esfuerzo, ¿por qué debería ser fácil para los demás?. Que los otros se esfuercen y lo encuentren por sí solos.
Incluso esta actitud se nota hasta en las iglesias, los que ya se sienten salvos y añadidos, pierden la paciencia con los que van llegando y batallan con su nuevo caminar.
Se necesitan una buena dosis de paciencia para invertir de nuestro tiempo y esfuerzo en apoyar a otros, y se necesita otra buena dosis de humildad para entender que quizá otra razón de pasar por donde hemos pasado es porque Dios desea usarnos para ayudar a los que vienen detrás. Quizá con nuestra ayuda llegaran más lejos o más rápido. Tal vez tú seas el trampolín que ocupan.
El generoso prosperará, y el que reanima a otros será reanimado. Proverbios 11:25
Las crisis de dirección son oportunidades para encontrar la guía de Dios
Un amigo viajaba con toda su familia, él conducía su auto por un tramo recto, a lo lejos observo una columna de humo muy cerca de la carretera, conforme se acercaba se dio cuenta que no era una columna sino en realidad una gran nube resultado del incendio de un pastizal al lado del camino. A lo lejos pensó que el incendio era del lado contrario de donde ellos circulaban, pero conforme se acerco descubrió que las llamas estaban de su lado, y sin poder hacer nada antes de pensarlo y poder reaccionar se encontraron en medio de una densa nube de humo sin poder ver absolutamente nada. Sorprendido y bloqueado avanzó un poco, pero después, según me dice, se lleno de pánico sin saber qué hacer y se detuvo. Luego reacciono tratando de pensar qué sería lo mejor. Si avanzaba podía golpear a cualquiera frente a él, si se detenía podrían golpearlos a ellos.
Situaciones así, de humo o de niebla densa provocan graves accidentes y carambolas de vehículos con fatales consecuencias. Cuando las cosas se complican los pasajeros terminan saliendo de los autos y tratando de hacer señas a los conductores para advertirles del peligro o simplemente abandonando sus vehículos para no salir lastimados.
Mi amigo con la sombra de un accidente, avanzó lentamente sin saber que le esperaría más adelante, así siguió varios metros seguramente también con la preocupación de saber que llevaba a su familia bajo su cuidado. Transitó un poco más así, hasta que a lo lejos en medio de la penumbra, alcanzo a ver una pequeña luz, que decidió usarla como su guía, ya no importaba ver la carretera o los espejos, sino seguir aquella titilante luz, siguió un poco más y un poco más, hasta que descubrió que aquella luz era la torreta de una ambulancia que los guío hasta salir del humo. Ya fuera de peligro seguramente mientras imaginaron lo que les pudo haber pasado agradecieron por la ambulancia y su torreta encendida.
Cuando andamos por la vida así, en medio de la oscuridad o la indecisión, a veces no sabemos que sigue, no veo nada, perdí la perspectiva, no sé que más, no sé si avanzar o regresarme. ¿Y si atropello a los de enfrente?, ¿si me arrollan los que vienen tras de mí?.
Quizá la resolución de mi amigo nos pueda ser útil. Avanza, aunque sea un poco avanza, aunque no veas nada no retrocedas, un poco más, no olvides para donde ibas, y luego tal vez lo que nunca consideraste valioso o lo que pensabas que es solo para una urgencia, lo que en otro contexto no verías como guía, aunque sea titilante o tenue, bien podría ser tu salvación.
A veces pareciera casualidad, pero me sospecho que en ocasiones es un recurso de Dios para rescatarnos, y todavía mejor, a veces esa luz es él mismo dejándose encontrar, esperándote para guiarte y rescatarte.
Jesús dijo: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas. Juan 12:46
Mas vale ser paciente que valiente
Viajábamos por carretera y yo conducía, a mi lado en el asiento de copiloto estaba mi esposa y mi hijos venían en el asiento de atrás.
Por donde veníamos era un camino sinuoso y con muchas subidas y bajadas. Como sucede a menudo en carreteras así, puedes conducir a tu propio ritmo por periodos cortos de tiempo hasta que te encuentres frente a ti, algún vehículo de baja velocidad o de carga que terminara marcando el paso para todos los que le sigan. Entonces en una subida con curvas, sabrás que se vuelve todavía más tedioso.
En esa ocasión íbamos justo detrás de un camión de carga, que avanzaba muy lentamente, durante un buen periodo de tiempo tuvimos que soportar seguirlo sin poder rebasarlo, yo y todos los vehículos detrás de mi, constantemente nos asomábamos a la izquierda para encontrar el momento preciso para rebasarlo, pero las curvas cerradas nos lo impedían, todos avanzábamos lenta y desesperadamente.
Esperando el momento oportuno, de pronto el conductor del camión prendió su luz direccional del lado izquierdo, mandando la señal de que podíamos rebasarle, pero ni yo ni los otros conductores alcanzábamos a verificar que se podía en verdad, porque era una subida en una curva. Yo hice cambio de velocidad para rebasarle sin estar seguro de lo que me señalaba, pero mi esposa me dijo: “No lo hagas, espera un poco”. “No deberías hacer caso a todas las señales que te envíen”. Así que no de muy buena gana espere, y unos segundos después venía un auto del lado contrario a toda velocidad. No creo que el conductor del camión estaba buscando que nos estrelláramos o no lo sé, quizá ya lo habíamos desesperado con nuestras luces y presión y quizo librarse de nosotros, no lo se. Pero estuvimos a unos metros o segundos de un accidente.
Es verdad, no debemos hacer caso a todas las señas que nos hacen, no necesariamente tenemos que responder a todos los llamados que oímos, no tienes que comprar todo lo que te ofrecen, no a todo hay que decir que sí. A veces porque lo consideramos una oportunidad única otras por la presión o la pena de decir que no, y terminamos accediendo. Pocas veces son excelentes oportunidades, la mayoría terminan en lamento por no saber esperar, porque no quisimos preguntar o por impaciencia o avaricia.
La paciencia y la prudencia en su justa medida pueden ser dos aliadas nuestras y pocas veces están en nuestra contra. Espera un poco.
Más vale ser paciente que valiente; más vale dominarse a sí mismo que conquistar ciudades. Proverbios 16:32
Mas valemos vivos arrugados que muertos planchados
En muchas ocasiones cuando tengo que hablar en público, ya sea dando una platica, algún taller o alguna enseñanza que implica estar frente a un grupo. Debo usar ropa adecuada para la situación, regularmente usaré algo cómodo y presentable, pero lo que les comentaré me sucede más con las camisas.
Me visto una camisa bien limpia y planchada, con sus lineas rectas bien derechas en cada manga, el cuello bien alineado y sin manchas ni arrugas en la parte frontal ni entre los botones. Subo con mi camisa impecable al auto, pero muchas veces lucho con la idea de no usar el cinturón de seguridad, porque al ponérmelo se arruinara lo planchado de mi camisa. No habrá forma de evitar las marcas del cinturón, ni las arrugas que este formara al cruzar por mi pecho. Siempre estoy suponiendo que los que me vean al frente, verán mi camisa arrugada y no me gusta mucho la idea de andar arrugado, por ello, tengo esa mini lucha, entre la seguridad al conducir o lo planchado del vestir. Termino escogiendo llegar arrugado y uso el cinturón como debe ser.
Esta situación me hizo pensar que así nos sucede en otros aspectos de la vida, preferimos más las apariencias que la seguridad. A algunos les gusta verse guapos o hermosas a precio de su salud, nos encantan las formas y descuidamos los fondos, a otros les aterra que los vean solos o solas y optan por alguna compañía aunque esta les perjudique más de lo que les beneficia.
En mi caso, la razón de escoger la seguridad conduciendo en ves de una camisa sin arrugas, simplemente es porque creo que puedo ser más útil arrugado vivo, que muerto planchado.
El punto es que en afán de apariencia o supuesto bienestar no perdamos lo mas por lo menos. Pidamos que Dios nos dé sabiduría para poder distinguir y escoger lo que es verdaderamente importante para nuestro bienestar y desarrollo.
Hay esperanza solo para los que están vivos. Como se suele decir: «¡Más vale perro vivo que león muerto!». Eclesiastes 9:4
Las sombras que veas delante de ti, dependen de tu posición ante la luz
Leí la historia de una niña, que estaba maravillada por su sombra, le gustaba salir por la calle y ver su sombra proyectada, le llamaba mucho la atención las distorsiones que se lograban de su cuerpo dependiendo del ángulo del sol, le encantaba simular que su sombra la seguía o que huía de ella o la pisaba cuando estaba al frente.
Pero lo que mas le intrigaba era saber porque a veces la sombra estaba delante de ella y otras veces estaba por detrás, por mas que intentó averiguarlo por sí sola, no hallaba la respuesta. Así que busco a su papá y le cuestiono sobre ello. ¿Papi por qué en ocasiones la sombra de las cosas y la mía esta frente a mi y otras veces esta atrás?, su papá le explico con paciencia que la razón era simple, cuando la luz del sol esta detrás de ti, entonces por delante tendrás las sombras, pero cuando la luz esta por delante, las sombras quedan atrás. La posición de la sombra le explicó. Depende del lugar de dónde venga la luz.
El principio es simple es un asunto de física y óptica, la sombra depende de la posición en que se encuentre el objeto en referencia a la luz. Pero aunque en física es fácil de comprender, no lo es tanto en el ámbito espiritual, aunque el principio es el mismo. Si delante de ti solo vez sombras y te es difícil andar, no encuentras la salida, no sabes por donde ir, no alcanzas a ver nada, es porque estas dejando a Dios y su luz atrás de ti. ¿Qué se debe hacer en un caso así?. Sencillo, hasta los niños lo comprenden, permite que la luz este frente a ti y entonces las sombras o las tinieblas estarán por detrás.
¿Qué hay frente a ti?, ¿Qué ves cuando caminas? Todo depende de la posición que tienes frente a Dios.
Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida». Juan 8:12
Puedes fingir ser quien no eres, pero tarde o temprano todo lo oculto sale a la luz
Un amigo me envío un saludo, y compartió conmigo el gusto de estar descansando con su familia en una hermosa playa conocida internacionalmente, con el mensaje de saludo que envío a mi teléfono móvil, envío también un pequeño video que grabo desde el balcón de su cuarto de hotel, no mostró nada de la habitación, sino solo el paisaje esplendoroso que alcanzaban a ver desde su ventana, luego inclino un poco la toma y grabo la playa y una pequeña sección de las albercas.
En el saludo solo me dijo el nombre de la ciudad donde estaba, nunca me dijo el hotel donde se hospedaban, no era mi propósito saberlo, ni era necesario, pero si él me hubiera pedido que lo descubriera lo hubiera podido hacer fácilmente. ¿Sabes cómo lo supe?, sin necesidad de preguntar, realmente fue muy sencillo, se puede descubrir por la sombra que proyecta el hotel en la playa. No hay forma de cambiar la silueta del edificio, ni impedir que este tape la luz del sol y haga sombra hacia el lado contrario de dónde esta viniendo la luz del sol.
La Luz lo revela todo, cada objeto dependiendo de su forma, su volumen y el ángulo del sol proyecta su sombra. Así sucede no solo con la sombra de nuestros cuerpos proyectada en alguna superficie, sucede también con nuestra personalidad, nuestras actitudes y con la verdad, tarde o temprano ante la luz, ante la presión, ante una crisis, el poder o el dinero, se refleja nuestra persona, no hay forma de ocultarse, podrías como cuando ves tu sombra, aparentar que eres mas delgado, mas obeso o más alto, podrías fingir que eres sereno, paciente, comprensivo, pero no para siempre, se descubrirá con el tiempo tu persona. Quizá te quieras ocultar, pero tu sombra te delata.
Podrías conformarte diciendo: Ni modo, eso que ves, es lo que soy. Pero si no estas conforme, puedes ponerte en manos de Dios y permitir que opere un cambio en ti y con el tiempo y tu disposición, podrás ver su gracia operando cambios en ti.
Pues todo lo secreto tarde o temprano se descubrirá, y todo lo oculto saldrá a la luz y se dará a conocer a todos. Lucas 8:17
Liderazgo es sinónimo de instrumento para el desarrollo y envío
Los elaterios son estructuras en las plantas de diseños muy variados de ingeniería, son roscados, en forma de estrella, aros o muchas otras formas. Tiene la propiedad de activarse con las condiciones físicas del ambiente, así, la humedad o la deshidratación, el frió o el calor las accionan.
Están diseñados así para que cuando la semilla esta madura, la estructura se activa de manera brusca parecida a una lanzadera o resorte que envía las semillas lejos de sí misma hasta una distancia de varios metros, permitiendo su dispersión y germinación en otros lugares.
Digamos que, el ambiente hacen a la planta entrar en crisis, activando por la humedad o el clima presión para que suelte sus valiosos frutos que ha estado conservando para que literalmente los lance lo más lejos posible, sin esta presión y condiciones externas que afectan su constitución interna las semillas quedarían atrapadas y sin la posibilidad de desarrollarse y reproducirse.
Si comprendemos que una posición de liderazgo en la sociedad y la empresa, o de paternidad en la familia, nos hace ser elaterios, entonces implementaremos mejor nuestra labor, somos llamados a estimular a los que están a nuestro alrededor o bajo nuestro cargo o autoridad, no para retenerlos, no para sentirnos orgullosos de tenerlos a nuestro lado, no para coleccionarlos o para exhibirlos, sino para entrenarlos y lanzarlos a que ellos encuentren buena tierra y se desarrollen. Visto así, las crisis organizacionales o familiares no necesariamente son nuestras enemigas, también podrían ser un proceso inevitable para soltar a nuestros discípulos, nuestros socios o nuestros hijos.
Mejor saber desde el principio que somos elaterios y no sufrir después pensando que nos pertenecen, si tienes a algunos bajo tu cargo eres escogido, por su bien y el tuyo desarrollamos y suéltalos a tiempo.
Los hijos que le nacen a un hombre joven son como flechas en manos de un guerrero. Salmo 127:4
Debido a que la vida da vueltas, tu posición y tus sentimientos también dan vueltas con ella
Un amigo me platico que siendo joven, en una ocasión por asuntos de tramites que debía realizar su padre, le acompaño a unas oficinas de gobierno. Cuando su padre entro a la oficina para hablar con algún encargado y arreglar sus asuntos, mi amigo se quedo afuera deambulando en los pasillos.
Mientras esperaba, observo a la gente que entraba y salía, ademas se dio cuenta que en uno de los pasillos había un reloj checador y al lado un casillero con tarjetas de los empleados que al entrar o salir debían registrar el horario en sus tarjetas. Se acerco para ver, y dice que el reloj, las tarjetas y el acto en sí de tener que registrarse, se le hizo como un abuso hacía los empleados, como una forma cruel de controlarlos, y pensó que jamas trabajaría en un lugar donde tuvieran tanto dominio sobre él.
Y en un acto arrebatado, quizá de venganza o defensa, saco todas las tarjetas de los casilleros, las rompió en pedazos y las tiro a la basura, suponiendo, que al menos por ese día, disminuiría la presión hacia los trabajadores o metería en apuros a su supervisor. Su padre se desocupo de su asunto y salieron juntos, sin que nadie descubriera al vengador del reloj checador.
Supongo que después los que llegaban y salían al no ver su tarjetas entraron en pánico o al menos confusión, ideando que hacer, los jefes seguramente sospecharon de algunos, ojalá ninguno haya sido castigado por la hazaña de mi amigo.
Pero mira lo que es el destino, me platica, que las circunstancias de empleo se dieron de tal manera, que meses después, termino trabajando en esa oficina y checando todos los días en ese reloj que tanta incomodidad le provoco, tuvo una tarjeta con su nombre que lo esperaba a diario por las mañanas y las tardes.
Nunca digamos nunca; nunca digas jamas lo haré; yo no soy así; a mí nunca me pasará; yo si tendré cuidado; a mi no me hace daño; yo no pierdo las cosas; no me casaría con él.
Mejor ser reservados, expresar con libertad nuestras ideas, pero no ser radicales, porque el mundo da vueltas y después debemos tragar nuestras palabras y vivir avergonzados por nuestros dichos y actitudes. Nunca digas nunca.
Hasta los necios pasan por sabios sí permanecen callados; parecen inteligentes cuando mantienen la boca cerrada. Proverbios 17:28
No hay ni una sola forma de sorprender a Dios, pero hay miles de honrarlo
El niño o la niña, a la mitad del mes de abril le pidió a su mamá una cooperación de cincuenta pesos no sabe para qué pero se los pidió la maestra en la escuela, dos días después le pidió una foto, no sabe tampoco para qué, el día ocho de mayo llego a la casa con una invitación para un festival que se llevaría a cabo el día 10 de Mayo, en las instalaciones de la escuela.
Cuando los niños entregan la invitación a su mamá, suponen que la mamá no sabe de que se tratará esa reunión y la mamá tiene que fingir que tampoco sabe que la esperan para festejar el día de las madres
Llego el día y la mamá se dirige a la escuela, y quién sabe por qué, a pesar de que sabe que su hijo o su hija, le entregara un regalillo que hizo con el dinero que le dio y que incluirá en alguna parte su fotografía, que tendrá las letras chuecas y estará recortado y pegado mal, a un sabiéndolo. ¿Por qué será que se ponen tal sentimentales?, ¿por qué se les ve limpiarse discretamente las lagrimas?. ¿Por qué si cada año es lo mismo siguen sorprendiéndose?.
La única respuesta viable es que lloran o se ponen sentimentales, por el placer que les provoca saber que sus hijos las aman y se esforzaron en intentar darles un regalo que suponen original.
Todos los humanos somos igual que los niños pequeños que hacen un regalo de recortes, sopa y encajes para su mamá, y mientras lo preparan siente que es una gran tarea, imaginan que sorprenderán a su madre, se piensan unos genios. Ingenuamente olvidan que todo lo que hicieron se compró con el dinero que ellas dieron, no tienen presente que ella les dio la foto que le están devolviendo, olvidan que no hay forma en la que ellos por sí solos puedan generan algo sin la ayuda de sus padres.
Nuestros proyectos, tu empresa, tus ideas, los productos que vendes, lo que escribas, lo que inventes, lo que patentes, las buenas obras, la caridad, tus limosnas, tus ofrendas, tus donativos, la ayuda social. Absolutamente nada podríamos hacer si Dios no nos hubiera dado con anticipación los cincuenta pesos, la creatividad y el ingenio. Un domingo en la iglesia, en la inauguración de un negocio, en una graduación, pretendemos sorprenderlo mostrándole lo que somos capaces de hacer.
¿Quién sabe si al vernos llorara o reirá de nuestra ingenuidad? Ni lo intentemos nunca lograremos sorprenderlo. Honrémoslo mejor con lo que nos ha dado.
Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica. Efesios 2:10
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