Un estudio reciente sugiere que la respiración no solo sirve para mantenernos con vida, sino que también puede anticipar momentos de alegría y entusiasmo antes de que ocurran. La investigación, publicada en el Journal of Affective Disorders, encontró que ciertos cambios en los patrones respiratorios —como respirar un poco más rápido y mover mayor cantidad de aire— pueden predecir la aparición de emociones positivas intensas, como la alegría y la emoción.