¿Cuántas veces has escuchado esta frase? ¿Cuántas veces tú mismo la has dicho?. Seguramente muchas, aunque desgraciadamente esto es falso, y no solo eso, también es peligrosa. Las emociones que ignoramos o manejamos incorrectamente, lejos de desaparecer, quedan almacenadas en alguna parte a la espera de que paguemos nuestra "deuda" con ellas (y en la mayoría de las ocasiones, con intereses).