En 1966, John Lennon desató una tormenta al declarar en The Evening Standard que Los Beatles eran más populares que Jesús. Cuando la cita llegó a Estados Unidos, publicada por la revista Datebook, el mundo estalló: fans indignados quemaron discos, emisoras de radio boicotearon sus canciones, y grupos de protesta, incluidos algunos extremistas como el Ku Klux Klan, organizaron manifestaciones contra los Beatles. Pero, ¿tenía Lennon razón? ¿Podía la Beatlemanía, en su apogeo, superar el peso histórico de un ícono como Jesús?