Bernard Arnault, presidente y director ejecutivo de LVMH, lidera un colosal imperio global del lujo con 75 marcas bajo un control absoluto y un rígido protocolo casi monárquico. Sin embargo, a sus 77 años, el patriarca se enfrenta a una creciente crisis de sucesión que desgasta la unidad familiar debido a las intensas rivalidades por el poder entre sus cinco hijos de dos matrimonios distintos. Esta disputa se ve agravada por una abierta hostilidad entre su segunda esposa, Hélène, y los hijos de su primer matrimonio, especialmente en torno a la figura de su yerno Xavier Niel, en un contexto donde Arnault, reacio a la confrontación directa, prefiere centrar sus esfuerzos en asegurar la hegemonía de su grupo mediante el mecanismo de la influencia política global con mandatarios como Emmanuel Macron, Donald Trump o Vladímir Putin, la adquisición y el control editorial de medios clave como Les Echos, Le Parisien y Paris Match, y un multimillonario mecenazgo artístico y deportivo altamente optimizado mediante deducciones fiscales en Francia, mientras la incertidumbre sucesoria amenaza con desestabilizar el futuro de la dinastía.