La reforma estructural que iniciamos formalmente en 2018 terminará en los próximos dos años. Podemos asegurar que ahora el Perú cuenta con un sistema de control gubernamental más eficiente, eficaz y transparente, que genera resultados concretos, visibles y valorados por la ciudadanía. Un sistema de control capaz de prevenir, detectar, investigar y sancionar la corrupción y la inconducta funcional.