Desde el último viernes, la localidad de Realicó se mantenía en vilo por la fuga del preso Gastón Quintero, quien fuera apresado tiempo atrás por el doble homicidio de Jacinto Atilio Tallone y Héctor Ceferino Lapettina. Por éste delito había sido condenado a prisión perpetua al igual que Ramiro Lázaro Pino.
Después de su escape de la comisaría de Realicó, donde tuvo colaboración para lograr la huida de su celda, tomó un taxi junto a una mujer allegada desde Huinca Renancó en dirección a Río Cuarto. Las dificultades para la Justicia parecían intensificarse, aunque terminó por resolverse positivamente cuando lograron dar con ellos.
La fiscal que interviene en el caso, Verónica Campo, explicó los pormenores de la situación en diálogo con Radio5: “Estaba en Río Cuarto, ayer a la tarde hicimos allanamientos allí, con la colaboración del jefe de la Brigada de ése lugar. Vanina Fileni fue hacia allá el día viernes y estuvo realizando tareas de vigilancia todos estos días”, indicó.
La funcionaria judicial aseguró que desde un principio supieron que el profugado se encontraba en la zona, por lo que se encontraban esperando el momento para actuar. “Él apareció caminando en la vía pública a dos cuadras del lugar donde hicimos el allanamiento”, aseveró.
“Con la presión policial en el barrio se logró lo que se buscaba, que era que él salga y por suerte pudieron capturarlo enseguida. No estaba paseando, estaba escapando. Se tenía la información, pero estas cosas llevan tiempo, mucha paciencia y así se dio. Incluso más rápido de lo que se esperaba”, señaló.
Campo, además, brindó precisiones respecto de la fuga en sí y la estrategia que se realizó para que se concrete: “Recibió ayuda externa de dos personas. Una de ellas es su hermano de 17 años que fue detenido posteriormente en Nueva Galia. Además, una tercera persona que es esta mujer que estamos trasladando”, añadió.
“Estas personas fueron a la comisaría, lo ayudaron, lo sacaron y gestionaron el remiss a Huinca y a Río Cuarto. Ella vive en éste lugar, lo alojó un par de horas pero luego lo derivó para otros sitios”, apuntó al tiempo que confirmó que los barrotes fueron limados para facilitar el escape.
Desde hace algún tiempo, el juez de Ejecución Mauricio Pascual puso de manifiesto un grave problema que padece la provincia en cuanto a la capacidad carcelaria. “Esto es algo que venimos hablando hace un montón. No tenemos comisarías preparadas para condenados. Hace más de 20 años que el servicio penitenciario federal no cumple con alojar a los condenados”, dijo.
Informó entonces que la provincia está “estallada” porque en las seccionales hay numerosos presos con condenas altas que generan riesgos como este. “Hay una estructura edilicia y un personal que no están preparados para esto y no tienen por qué estarlo”, agregó.
Por último, mencionó las dificultades que genera Quintero en el régimen intramuro donde participó de numerosos incidentes, incluso en los disturbios que culminaron con la muerte de De Titto, en la Alcaidía local: “Estuvo en Santa Rosa, en Acha, en Realicó…es un detenido que tiene conflictos donde va, no es fácil tenerlo en una comisaría sin problemas”, cerró.