El periodista José Fidel López, nos cuenta hoy en ‘Érase una vez en Albacete’ cómo un empresario albacetense, Leoncio Rodríguez, promovió junto con Mariano Hernando la construcción de una plaza de toros para la Exposición Universal de 1889, a escasos metros de la Torre Eiffel, pero que acabó en ruina. Fue el arquitecto hellinero, Justo Millán, quien se encargó del diseño y de su ejecución en la Rue de la Fédération en menos de un mes, pero años después todavía no había cobrado ni la mitad de sus honorarios.