En los años 70 del pasado siglo, décadas después de que fueran patentadas en el final del XIX. Fue gracias a Fontecha y Cano, que en sus grandes almacenes de la calle Ancha, implantó lo que se llegó a bautizar como ascensor inclinado. Fue un cambio radical en el comercio de la ciudad, la transformación de los tradicionales bazares en los grandes almacenes… Simago, Expotodo, Galerías Preciados o El Corte Inglés. Esta es la historia que nos cuenta hoy en Érase una vez en Albacete el periodista José Fidel López