Granada no llegará a cumplir los límites de contaminación del aire que exigirá la normativa europea a partir de 2030.
Y mucho menos los que considera la Organización Mundial de la Salud para un ambiente saludable.
i la implantación de la ZBE (cuyo fin parece ser recabar dinero en multas a los ciudadanos despistados -2,6 millones presupuestados para 2026- y no está suponiendo nada de disminución de la contaminación) ni la inexistencia de zonas verdes en el centro, donde se machacan de continuo árboles adultos para, en el mejor de los casos, sustituirlos por arbolillos de juguete, donde cuando se remodelan las calles, lo que predomina es el asfalto o suelos duros y arbolitos en cajas móviles (véase San Antón) suponen un compromiso de la administración local para disminuir la. ya famosa en toda España, contaminación de Granada. Si a esta situación real añadimos la apuesta por la destrucción de la vega de Granada, auténtico pulmón del área metropolitana, con las proyectadas autovías para traer más y más rápido a los vehículos contaminantes a Granada, podemos afirmar que nunca conseguiremos que el aire de esta ciudad, patrimonio histórico mundial y que aspira a ser capital cultural de Europa, sea respirable y adecuado para la salud de sus vecinos.
Pese a la significativa mejora general de la calidad del aire en los últimos años, toda la población de Andalucía siguió respirando en 2025 un aire perjudicial para la salud según las recomendaciones de la OMS, siendo 7,9 millones de personas (el 91 % de la población) las afectadas por niveles de contaminación superiores a los nuevos límites legales aprobados para 2030 por la Unión Europea,
La contaminación atmosférica ocasionó en Andalucía hasta 4.000 muertes en el año 2023, el 5 % de las totales durante el mismo año, 2.200 de ellas atribuibles a las partículas finas PM2,5, 400 al dióxido de nitrógeno (NO2) y 1.400 al ozono, por exposición a niveles en conjunto similares a los registrados en 2024. La provincia de Granada superó los 100 fallecimientos por cada 100.000 habitantes mayores de 30 años, por la especial incidencia de las partícula PM 2,5.
Durante 2025, el ozono troposférico, las partículas PM10 y PM2,5 y el dióxido de nitrógeno (NO2) volvieron a afectar a todo el territorio andaluz, excediendo los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), recuperando en algunos casos las concentraciones medias previas a la pandemia de la COVID-19.
En el área metropolitana de Granada aumentó el ozono como consecuencia del tráfico unido al calor. La estación del Palacio de Congresos durante 2025 superó 29 días el límite marcado por la normativa actual -25 días de superación al año permitidos, de promedio en el trienio 2023-2025- pero más de 100 días según lo establecido por la Organización Mundial de del Salud (OMS).
El dióxido de nitrógeno (NO2) volvió a tener sus peores registros en el área metropolitana de Granada, como consecuencia del intenso tráfico motorizado que soporta. No obstante, por sexto año consecutivo desde la entrada en vigor del actual valor límite anual, en 2010, la estación Granada Norte se mantuvo por debajo del mismo, alcanzando una media de 30 μg/m³, frente a 43 μg/m³ en 2019, y rebajando también los 33 μg/m³ en 2020 y 2021, los 35 μg/m³ de 2022, los 32 μg/m³ de 2023 y los 31 μg/m³ de 2024.
Sin embargo, estos datos exceden las guías diarias y anuales que establece la OMS (25 μg/m³) superando estos límites 215 días, mas de la mitad del año.
Ecologistas en Acción realizó en febrero de 2023 en Granada, una campaña de medición de NO2, con captadores pasivos analizados en laboratorios acreditados, en los accesos a algunos de los centros escolares con más tráfico motorizado.
La práctica totalidad de los centros excedieron la guía anual de la OMS.
Lo más curioso es que nuestros datos, a pie de puerta, difieren de los obtenidos por las estaciones oficiales de medición “cercanas”, lo que cuestiona la correcta ubicación de las estaciones de control de la calidad del aire.
Por eso se elaboró un informe de Ecologistas en Acción “Análisis de la ubicación de las estaciones urbanas de medición de la calidad del aire orientadas al tráfico en ciudades españolas”, según el cual la estación Granada Norte no se localiza entre los ejes de tráfico más elevado del entorno.
Es bueno recordar que a principios de siglo XXI las estaciones de medición sí estaban en lugares de tráfico ( Avda. Constitución o Avda. de Cádiz) pero que ante lo escandaloso de las mediciones se decidió cambiarlas de ubicación para disimular la realidad del aire que estamos respirando.
También respecto al cancerígeno benzo()pireno (BaP), producido por las emisiones de la combustión de biomasa (con aportaciones importantes por quemas agrícolas en la Vega de Granada), aunque por debajo del objetivo legal de 1 ng/m ³, la estación Granada Norte superó también la recomendación de la OMS (0,12 ng/m3) para este contaminante.
La contaminación del aire repunta en España por el cambio climático y la mayor combustión de petróleo
‘Abriendo puertas, rompiendo fronteras’