La Asociación de Vecinos Nuestra Señora de Montserrat (Barriada de Cervantes) repasa los problemas detectados en la avenida inaugurada este miércoles por la alcaldesa.
Reclama explicaciones sobre las diferencias entre los planos difundidos y la obra ejecutada, la pérdida de funcionalidad de la avenida y las deficiencias detectadas tras la remodelación.
esde la AA.VV. Cervantes valoramos positivamente que, por fin, se haya avisado a la asociación de la presencia de la alcaldesa en el Barrio de Cervantes. Sin embargo, no podemos dejar de señalar que, durante el desarrollo de las obras, a pesar de haberlo solicitado en distintas Juntas Municipales del Distrito nuestra disposición a colaborar activa y positivamente en el desarrollo de las obras, las visitas institucionales se han producido sin comunicación previa a esta asociación vecinal, que en muchas ocasiones ha tenido conocimiento de ellas a través de medios de comunicación o redes sociales, resultando significativo que ahora sí se comunique la inauguración, cuando durante el proceso no se ha propiciado un encuentro real y continuado con quienes viven y sufren diariamente la transformación de la avenida.
La Asociación de Vecinos Cervantes lamenta que el Ayuntamiento de Granada fijara la inauguración de las obras de la Avenida de Cervantes sin haber atendido previamente, de manera efectiva, las preocupaciones trasladadas durante meses por el vecindario, los comercios y las familias del entorno.
La asociación no se opone en absoluto, ni se ha opuesto nunca, a la mejora de las infraestructuras ni a la renovación de las redes de abastecimiento y saneamiento ni a una remodelación de la avenida. Siempre hemos defendido que la Avenida de Cervantes necesitaba una intervención seria. Lo que cuestionamos es que una obra de esta envergadura se presente como un éxito sin resolver antes cuestiones básicas de movilidad, accesibilidad, arbolado, seguridad, mobiliario urbano, aparcamiento, transporte público y uso real del espacio público.
La actuación no ha sido una obra menor ni un simple arreglo de aceras. Se trata del proyecto ‘Mejora de infraestructuras y resiliencia hídrica en el ciclo integral del agua en la Avenida de Cervantes’, promovido por Emasagra, con un presupuesto base de licitación superior a los 3,4 millones de euros y dividido en dos tramos.
Precisamente por esa magnitud, el resultado debe evaluarse con rigor y no limitarse a una fotografía inaugural.
El parecido entre la documentación difundida y la realidad finalmente ejecutada, pura casualidad.
Hemos podido comprobar que determinados planos, materiales informativos e imágenes presentadas al vecindario no se corresponden plenamente con el estado actual de la obra. En particular, en documentación repartida en la Junta de Distrito por la presidenta del Distrito Genil aparecían soluciones con aparcamientos en batería que no se han materializado tal y como fueron mostradas. Esta diferencia exige una explicación pública y transparente.
En materia de aparcamiento, el recuento vecinal muestra una realidad que no puede simplificarse en las 193 plazas de aparcamiento que según el Ayuntamiento hay habilitadas. Según resaltan los vecinos, la Avenida de Cervantes aproximadamente pasa de 92 plazas a 47, lo que supone una pérdida directa de 45 aparcamientos en la propia avenida. Es cierto que en calles cercanas se han contabilizado incrementos: Virgen del Rocío pasa de 22 a 29 plazas, Mesón del Toledano de 29 a 42, Pepita Bustamante de 48 a 70 y Avenida de las Banderas de 50 a 85. Con ese cálculo ampliado, el resultado global sería de 19 plazas más. Por ello, pedimos un recuento oficial, transparente y detallado, calle por calle, que diferencie claramente entre la avenida y su entorno.
La eliminación del vial secundario, otra de las cuestiones centrales.
Como se ha mencionado siempre, cumplía una función cotidiana para residentes, comercios, taxis, reparto, carga y descarga, servicios de emergencia, familias del colegio y personas que necesitaban realizar paradas breves. Su desaparición modifica de forma sustancial la relación entre viviendas, comercios y calle, y traslada más presión a la calzada principal. A esto se le suma la información recibida en la última Junta de Distrito del pasado jueves 11 de junio: según se trasladó allí, las calles adyacentes quedarían restringidas al acceso de residentes, lo que aumentaría aún más las dudas sobre cómo se garantizará la movilidad cotidiana.
En relación con el transporte público, la A.VV. Cervantes ha tenido conocimiento de la finalización de los desvíos y de la recuperación de los itinerarios habituales de las líneas 9, 11, S0, 111 y 121 a través de una comunicación colocada en una marquesina por la empresa concesionaria. La asociación valora positivamente que se recuperen las líneas habituales y que el transporte público vuelva progresivamente a la normalidad en la Avenida de Cervantes. No obstante, lamenta de nuevo que esta información no haya sido comunicada directamente por el Ayuntamiento a la AVV, pese a tratarse de una cuestión esencial para transmitir a las personas residentes.
«Una vez más, el problema no es solo la medida concreta, sino la falta de comunicación institucional».
La A.VV. Cervantes considera que una obra de esta magnitud debería ir acompañada de «información clara, directa y actualizada a los vecinos y vecinas, especialmente cuando afecta a servicios básicos como el transporte público, los accesos, el tráfico, los aparcamientos o la movilidad diaria».
Sobre el arbolado
La asociación solicita igualmente aclaraciones sobre el arbolado y pide que el Ayuntamiento publique una «contabilidad oficial, clara y desglosada». Según el recuento vecinal realizado a pie de calle, en esta campaña se han plantado 27 unidades nuevas, incluyendo los 6 granadillos. Ahora bien, si a esa cifra se le descuentan los 13 ejemplares desaparecidos o eliminados en distintas fases -6 talados durante la obra, 2 granadillos, el conocido como árbol de Mariana y 4 ejemplares anteriores-, el incremento neto sería de 14 ejemplares, no de 29. Asimismo, se suma una cuestión especialmente significativa: la instalación del llamado parque biosaludable, presentado como una mejora para la salud, el ocio y el envejecimiento activo, habría implicado también la eliminación de arbolado existente. La A.VV. Cervantes considera contradictorio presentar una actuación como más verde y saludable si, para incorporar nuevos elementos urbanos, se sacrifican árboles consolidados que ya aportaban sombra, frescor y valor ambiental al barrio. Además, resalta, resulta difícil justificar que un espacio presentado como biosaludable quede expuesto a pleno sol, sin sombra suficiente, especialmente en una ciudad como Granada y en un contexto de temperaturas cada vez más extremas.
Los contenedores y el pavimento
A ello se suman otros aspectos visibles tras la intervención. Los contenedores permanecen en superficie pese a haberse ejecutado una remodelación integral de la avenida. Se han reservado y reorganizado espacios para estos elementos, pero el resultado sigue dejando contenedores visibles, voluminosos y expuestos en una actuación que se ha presentado como mejora urbana.
También se han detectado dudas sobre el pavimento. Una obra recién terminada debería ofrecer un suelo resistente, limpio, bien nivelado y adaptado a la pendiente real de la avenida. Sin embargo, el vecindario observa manchas, suciedad incrustada, aspecto prematuramente envejecido y posibles problemas de pendientes o evacuación del agua que deberían revisarse antes de dar la obra por concluida.
El mobiliario urbano también merece revisión.
La Avenida de Cervantes es una calle con una pendiente evidente, y como sugerencia ya hecha al Ayuntamiento, los bancos deberían colocarse de forma que resulten realmente útiles y cómodos para las personas. Si un banco queda inclinado o mal adaptado al terreno, no cumple adecuadamente su función. A esto se suma la colocación de algunos bancos muy próximos a los contenedores de basura con la consiguiente imposibilidad de ser ocupados, sobre todo en período estival, debido a los malos olores e insalubridad que provoquen. Lo mismo ocurre con la ubicación de farolas, árboles nuevos y otros elementos urbanos, que deben responder a criterios de seguridad, visibilidad, accesibilidad y uso cotidiano.
Respecto a la zona infantil, la A.VV. Cervantes pide que se facilite toda la documentación técnica relativa a los materiales empleados, su composición, certificaciones, seguridad y adecuación normativa. No se trata de generar alarma, sino de exigir transparencia cuando se instalan materiales sintéticos en un espacio destinado a menores.
Preocupación por ante la posible ocupación creciente por terrazas
La asociación considera, además, que la nueva configuración del espacio público debe ordenarse con claridad para evitar que una intervención presentada como mejora vecinal derive en una posible ocupación creciente por terrazas u otros usos privados sin consenso previo. El espacio ganado debe estar al servicio del barrio, no convertirse en una privatización encubierta de la calle.
Carril bici
Por último, la A.VV. Cervantes lamenta que se hable de una avenida más sostenible sin que se haya incorporado una solución clara de carril bici. Se ha eliminado un vial, se ha reordenado toda la avenida, se ha generado una gran superficie peatonal y «más amable» según el Consistorio, pero no se ha previsto una infraestructura ciclista segura, coherente y útil. Esta ausencia resulta difícil de entender en una actuación que se presenta como parte de un nuevo modelo urbano, estando los viandantes expuestos, como se viene detectando en las últimas semanas, a la inseguridad al circular por el nuevo paseo bicicletas y patinetes.
El quiosco de pan de Plaza Nueva desaparece sin dejar migas que seguir: