Manifiesto
Estamos asistiendo a un desmantelamiento intencionado de nuestro sistema sanitario, en camino hacia un modelo de privatización donde la asistencia sanitaria de calidad deja de ser un derecho universal.
ste proceso, iniciado con recortes masivos en la sanidad andaluza desde hace más de una década, se ha visto intensificado con el último gobierno. La deriva privatizadora está siendo escandalosa: se ha aumentado la proporción de fondos públicos derivados a conciertos privados en un 70% y se han eliminado mecanismos de control de gasto como la subasta de medicamentos.
Esto, que se traduce en dinero público destinado a aumentar capital privado, implica sobrecostes desmedidos y una merma en la calidad de los servicios, pues el fin último deja de ser ‘dar la mejor asistencia al paciente’ para convertirse en ‘extraer el máximo beneficio económico’.
Vemos los peores indicadores sanitarios de toda la historia: demoras en Atención Primaria de más de una semana, demoras en la atención hospitalaria de meses (en algunas llega al año), listas de espera quirúrgicas inasumibles…No se invierte lo suficiente en Atención Primaria, sabiendo, como está demostrado, que es el pilar del sistema sanitario. Esto aumenta la mortalidad de forma directa.Hay un déficit claro de contratación de personal, tanto en AP como en especialidades hospitalarias.No se apuesta por la salud mental comunitaria, invirtiendo más en fármacos que en personal (como psicólogos clínicos, por ejemplo).El personal del SAS está sometido a un maltrato continuo: contratos precarios, déficit estructural, sobrecarga asistencial…Este proceso continuado de destrucción programada ha llevado a que, en el presente año, por primera vez, Andalucía muestre los peores indicadores sanitarios de todas las CC.AA, como recoge el informe anual de la FADSP. Hemos visto consecuencias terribles con el caso de los cribados de cáncer de mama.
Pese los datos indiscutibles y nefastos, desde las Mareas Blancas de Andalucía tenemos un enfoque propositivo y luchamos por implantar soluciones desde cada ámbito en el que tenemos influencia: desde los problemas locales como el cierre de otro Centro de Salud o un centro de ITS, hasta iniciativas de alcance autonómico como la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en el Parlamento Andaluz o las propuestas que hacemos a los partidos políticos para incluir en sus programas de cara a las cercanas elecciones andaluzas.
No nos vamos a rendir. Sabemos que contamos con el respaldo de la ciudadanía en nuestra incansable lucha, en cada manifestación, concentración, recogida de firmas o evento que organizamos. Este respaldo nos da legitimidad y fuerza.
Por ello, hacemos este llamamiento, para que nos acompañéis en esta manifestación, unitaria en toda Andalucía, en la que el pueblo andaluz alzará su voz en pos de la Sanidad Pública una vez más.
¡Salud antes que dinero!»
Decálogo de principios Coordinadora Provincial de Granada por la Sanidad Pública
1. Defensa de una sanidad pública, universal y de calidad. Reafirmamos nuestro compromiso con un sistema sanitario público, accesible para toda la ciudadanía, financiado adecuadamente y orientado exclusivamente a la mejora de la salud de la población.
2. Rechazo a la privatización. Nos oponemos a cualquier forma de desvío de recursos públicos hacia intereses privados. Defendemos la gestión pública directa como garantía de equidad, eficiencia y transparencia, y exigimos la derogación de todas las leyes que han facilitado y facilitan la privatización, entre ellas la Ley 15/97, así como la reversión de los conciertos injustificados. Creemos además necesario retomar medidas de control del gasto farmacéutico como las subastas de medicamentos para disminuir el margen de beneficio de las empresas del sector a costa de las arcas públicas.
3. Equidad en salud. Trabajamos por un sistema que reduzca desigualdades y garantice el acceso en condiciones de justicia social, sin discriminación por género, clase social, origen o lugar de residencia. Creemos que hay que cuidar especialmente las áreas rurales más alejadas y dispersas así como las zonas especialmente desfavorecidas.
4. Perspectiva de género. Defendemos políticas activas que protejan la salud de las mujeres, incluyendo el acceso equitativo a programas de prevención, diagnóstico y tratamiento, incorporando la perspectiva de género en toda la atención.
5. Fortalecimiento de la Atención Primaria y la salud comunitaria. Consideramos la Atención Primaria como eje vertebrador del sistema por lo que es necesario dotarla de recursos suficientes y promover un enfoque comunitario que atienda los determinantes sociales de la salud.
6. Compromiso con la salud mental. Apostamos por mejorar la salud mental comunitaria y construir una red pública de salud mental accesible, cercana y bien dotada, que trabaje desde y con lo comunitario para garantizar una atención digna, integral y continuada.
7. Cuidado de quienes cuidan. Defendemos condiciones laborales dignas, estables y justas para las y los profesionales sanitarios, reconociendo su papel esencial en la sostenibilidad del sistema. Por otro lado, creemos que para evitar cualquier conflicto de interés, tenemos que avanzar hacia la exclusividad cuando se trabaja en el sistema público (es decir, que no se pueda trabajar simultáneamente en la sanidad privada). No olvidamos tampoco las necesidades de las personas cuidadoras.
8. Reducción de las listas de espera. Exigimos abordar las causas estructurales de las demoras excesivas, mediante una adecuada planificación, inversión pública y refuerzo de los recursos propios del sistema.
9. Participación ciudadana. Promovemos la implicación activa de la ciudadanía en la defensa y mejora del sistema sanitario público, fomentando espacios de participación y control democrático.
10. Compromiso ético y social. Entendemos la sanidad pública como un pilar de cohesión social y un derecho fundamental, inseparable de la defensa del conjunto de los servicios públicos (educación, sistema de atención a la dependencia, pensiones), así como de la paz, la justicia social y la dignidad de las personas.