Hace algunos años, en 2015, un informe de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), señaló que, si bien el agua es un recurso abundante en el país, la “disponibilidad con determinado nivel de calidad está comprometida”. La preocupación por la calidad del agua y la situación de los ríos comenzó hace décadas y se intensificó en los últimos años a partir de episodios como las floraciones de algas y cianobacterias en distintas cuencas, y la concentración de fósforo en el medio acuático por encima de los niveles permitidos.
Si se analizan los recursos hídricos superficiales de Uruguay, se destaca su agrupación en una extensa red hidrográfica distribuida en tres regiones: Río Uruguay, Laguna Merín y Río de la Plata y su Frente Marítimo.
Los problemas que se han detectado en las últimas décadas en Uruguay tiene varios factores: la deforestación de montes ribereños, vertimientos industriales y urbanos, actividades ganaderas y agricultura intensiva con efluentes ricos en nutrientes.
A esto se suman las consecuencias del cambio climático, como el incremento de la temperatura media del planeta, que los modelos proyectan será de entre 3 a 4 °C en los próximos cien años, en promedio. Según estudios científicos, este incremento de la temperatura de las aguas ya generó consecuencias en la comunidad de peces que habitan en los ríos nacionales, como la reducción de tamaño de los ejemplares, cambios en edad a nivel de población y la aparición de especies tropicales en aguas nacionales.
En esta nueva entrega de #PensemosEnVerde les proponemos conocer un poco más sobre el estado de los principales cursos de agua del país y cuál es el estado de la vida marina. Nos acompañaron Luis Reolón, ingeniero Civil Hidráulico y director de la División de Calidad Ambiental en el Ministerio de Ambiente; y Nicolás Vidal, doctor en Ciencias Biológicas con una Maestría en Ecología por la Universidad de la República.