Los manuales de estrategia defienden que cuando los acontecimientos resultan difíciles de discutir, se discuta al mensajero. Es una técnica tan antigua como la propia política. Se desacredita al adversario, se cuestionan sus intenciones y se desplaza el debate desde los hechos hacia quien los denuncia. No siempre funciona, pero siempre permite ganar tiempo. Y probablemente explica la iracunda reacción del PSOE canario al dictamen de la comisión parlamentaria que investigó las compras de material sanitario realizadas durante la pandemia.